La importancia de dejar huella en tu vida
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El podio de los triunfadores

 

 

 

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04.10.2017
Jesús Portilla
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El otro día en una de las muchas reuniones familiares, me detuve un momento en el recuerdo observando a cada uno de los que allí estábamos y las diferentes conversaciones, la confianza, las risas —en definitiva—, la felicidad que reinaba, y me di cuenta que mi fantástica mujer y yo, llevábamos muchos años compartiendo mil y una experiencias,  muchos años haciendo familia, sintiéndonos felices y orgullosos, a pesar de los muchos errores y tropiezos que nos hemos encontrado en el camino. Recuerdo que todo empezó con mis padres que siempre procuraron juntarnos a todos los hermanos y a nuestras respectivas parejas —en todas las ocasiones posibles—, dejándonos el fantástico recuerdo de las Navidades y del día de Reyes, donde todos disfrutábamos como niños. Esta misma tradición se mantiene en nuestra casa y en las Navidades, organizamos divertidas representaciones de musicales, participando todos y cada uno (padres, hijos, novios, maridos, esposas, nietos...), esperando con ilusión el día de Reyes para repartirnos regalos según la carta que cada uno ha escrito con anterioridad. No os imagináis cómo disfrutamos de la alegría y la felicidad de cada uno, sea grande o pequeño, viendo las sorpresas que esconden los paquetes. Recuerdo cuando en su momento podíamos juntarnos para ir todos o casi todos a la playa. La colchoneta siempre resultaba pequeña para que todos permaneciésemos encima. Más de uno caía, tragaba agua y era pisoteado por los demás. Casi ahogamos un día a nuestra nuera. Pobrecilla, siempre nos lo recuerda, despertando las risas de los presentes. En la comidas y en las cenas, nunca ha estado encendida la televisión. No, no era un castigo. Ha sido y sigue siendo la mejor forma de hablar, de escuchar, de saber, de conocernos, de orientar, de aprender, de recordar, de transmitirnos sentimientos. Recuerdo la cantidad de conversaciones que hemos mantenido —unas más dulces que otras—, que transmitían mensajes de amor, de crecimiento, lecciones de la experiencia, consejos llenos de sabiduría, principios para una educación sana. Ahora, nuestros hijos, también hacen familia en la distancia de sus propios hogares, no olvidándose del amor a sus hermanos, de sus cuñados, de sus sobrinos, de nosotros como padres, manteniendo un nivel de comunicación, que demuestra el cariño, la preocupación y el ánimo y la fuerza que transmite el compartir alegrías y tristezas. Es tan fantástico, que uno se enorgullece de verles haciendo familia y sintiendo de cerca a cada uno con el corazón. Cuando alguno se entera de algún problema de uno de sus hermanos, no dudan en juntarse, hablar, estudiar la mejor manera para darle ánimo, envían notas, sorprenden, tienen detalles de consuelo, fuerza, confianza; enviándose incluso «píldoras de felicidad» o, —llegado el caso—, buscando trabajo unos a otros, dándose consejos laborales, consejos en la educación de los hijos e intentando ayudarse en el camino hacia sus sueños. ¡Qué importante es hacer familia! ¿Qué importante es el amor entre hermanos! ¡Qué importante es entregar amor y recibir amor! Al podio de los triunfadores también se llega haciendo familia, creciendo en la entrega y en la generosidad, participando en las alegrías y las tristezas caminando juntos, aunque cada uno lleve su propia mochila de obstáculos, problemas o retos personales. Como ya sabes, es importante dejar huella allá por donde pasamos, por eso es importante dejar huella como padre, como hijo, como hermano, viendo que el paso por tu vida tiene un verdadero sentido para lograr la felicidad de las personas haciendo familia, aunque ese con el que te cruces no tenga contigo un lazo de sangre. Como decía en una conferencia Mario Alonso Puig: Conviértete en un sembrador de alegría, de ilusión y esperanza, que alguien recogerá la gran cosecha. ¿Y qué mejor sembrador puedes ser sino haciendo familia? Esto es dejar huella, esto es llegar al podio de los triunfadores, haciendo familia. Sí, estoy orgulloso y muy enamorado de la mujer que me ha acompaña desde hace 36 años. Sí, estoy orgulloso de mis hijos, de su esfuerzo, de su valentía, de su caminar construyendo su futuro y haciendo familia, pero sobre todo, estoy orgulloso por el amor que reina entre hermanos y que nos llena de satisfacción cuando se entregan para reilusionar a aquel que lo necesita. No te olvides de dejar huella haciendo familia, día tras día, porque eso siempre será lo que dé sentido a tu vida. Mi agradecimiento a José Iribas por la publicación de este artículo en su fantástico blog, Dame tres minutos. Por favor, no dudes en compartirlo. Un alto porcentaje de lectores como tú así lo hacen y ayudan a otras personas. Muchas gracias.
Nuevamente me complace compartir con vosotros una entrevista. Esta vez me la ha concedido generosamente Rafael Vídac. Rafael es Ingeniero Geólogo, dejó el campo de la ingeniería civil y se formó como terapeuta psico-corporal y coach ejecutivo y empresarial, creando su propio sistema integral para afrontar procesos de crisis y cambio personal. Desde entonces ha dedicado su vida profesional al mundo de la auto-superación y el desarrollo del ser humano, trabajando incansablemente desde su consulta privada y sin dejar de formarse en diferentes disciplinas, (psicología, naturopatía, PNL, EMDR, Mindfullness), siendo además socio fundador de Wikisalud, S.L.  Es considerado uno de los autores más prometedores de la narrativa inspiracional. Sus mensajes en las redes sociales le han hecho convertirse en uno de los autores con más seguidores e influencia del mundo social media. Autor de “El hombre más rico del mundo”, un bestseller publicado por editorial Planeta y traducido a tres idiomas y que en breve plazo será llevado a la gran pantalla. Actualmente compagina su profesión como escritor y coach, con una labor divulgativa a través de conferencias e intervenciones en diferentes medios de comunicación. Sin más preámbulos pasamos a la entrevista: ►Este es Rafael  Vídac profesionalmente pero, ¿quién es Rafael Vídac como persona? Padre, amante, hijo, hermano, amigo, maestro, alumno… ¡Ser humano! Mi personalidad, como la de cualquiera, aprende haciendo malabarismos entre los diferentes roles que seguimos en nuestra vida cotidiana. ►¿De dónde viene tu inagotable pasión sobre el potencial humano y el crecimiento personal? Tiene que ver con mi vocación y la vocación creo que está relacionada con el perfil psicológico… ¿Y cómo se forma nuestro perfil? Surge de una combinación de condiciones innatas e influencias que vamos recibiendo a lo largo de la vida. Me refiero al entorno dónde nacemos y crecemos, a las personas que conocemos, los lugares que visitamos, la educación que recibimos, etc. Eso que llamamos vocación, no es más que la expresión natural de quien verdaderamente somos. ►En uno de tus mensajes comentas: “Nuestro problema es que necesitamos muy poco para ser felices, pero mucha experiencia para comprenderlo”.  ¿A qué experiencia te refieres? A la experiencia que a todos nos otorga la Vida. Esa experiencia que es capaz de transformar el conocimiento intelectual, en sabiduría adquirida. Creo que nacemos con diferentes grados de dicha sabiduría pero, tarde o temprano, todos llegamos a comprender que la vida material no es la fuente de plenitud que todos anhelamos… ► Dices que se insiste mucho en vender el éxito como la única llave que puede abrirnos las puertas de la felicidad. ¿Dónde está la verdadera llave de la felicidad? Entiendo la felicidad como la satisfacción de una necesidad vital, y no todos tenemos las mismas necesidades… Algunos la lograrán disponiendo de un techo, una familia y alimentos para subsistir. Otros necesitarán una gran mansión y el reconocimiento de su sociedad. Otros lo lograrán descubriendo su vocación y viviendo una vida de servicio a través de ella. Para unos pocos, nada de esto será suficiente y anhelarán la experiencia inefable de saber quiénes son, realmente, más allá de los roles con los que les ha etiquetado su sociedad. ► ¿Por qué mientras más tienes por dentro, menos necesitas por fuera? El grado de nuestra autonomía suele ser proporcional al de nuestra evolución como seres humanos. Es decir, en general quien menos necesita, más PUEDE. Dicha capacidad, ese desarrollo humano que nos lleva a depender cada vez menos de los elementos materiales de este mundo, es siempre una conquista interior. Es decir, el crecimiento personal es una actividad interior —en nuestro plano físico, emocional y mental— que se proyecta en nuestras circunstancias exteriores. ►Leo en tu libro que lo más importante no es lo que te ocurre, sino lo que puedes hacer con lo que te ocurre. ¿Y qué podemos o debemos hacer con lo que nos ocurre? Creo que estamos aquí, en esta aventura de la Vida, para evolucionar, para crecer como seres humanos. Cualquier cosa que nos ocurre, por muy difícil o incomprensible que nos resulte, trata de enseñarnos algo. Uno de esos aprendizajes consiste en atreverse a dejar de luchar contra todo y contra todos, y desarrollar la cualidad de la aceptación ante los acontecimientos que están más allá de nuestro control. No hablo de pasividad o sumisión, sino de aprender a actuar desde nuestra Fuerza y no desde nuestro esfuerzo. ►¿Dónde está la verdadera riqueza y quién puede llegar a conseguirla? Entiendo riqueza como la abundancia necesaria para lograr un estado de felicidad. Como he dicho es, ante todo, un estado interior que influirá, inevitablemente, en nuestra vida material. Dicho estado, tal y como explico en "El hombre más rico del mundo", está al alcance de cualquiera de nosotros… ►También comentas que el dolor es necesario, pero el sufrimiento es opcional. Es una sentencia budista, con la que estoy completamente de acuerdo. Vivimos para crecer y ese crecimiento duele. Es otra de las cuestiones que debemos aprender a aceptar. Ahora bien, existe un dolor innecesario que es aquel que producimos con nuestra ignorancia. A ese, podemos llamarle sufrimiento y es evitable, siempre y cuando dispongamos de la consciencia necesaria para lograrlo. ►¿El objetivo es ayudar sin que nadie sepa jamás de dónde procede dicha ayuda? Conforme vamos creciendo nos volvemos más altruistas, más sensibles a las necesidades de los demás. Pero es un proceso largo y gradual. Entre el egoísmo animal de quien se centra en sí mismo para subsistir y el absoluto Amor incondicional, existen una amplia gama de matices emocionales, asociados a la expansión de nuestro campo afectivo. En ese desarrollo humano, existe una etapa donde el miedo del ego de "no ser nada" se entremezcla con una incipiente voluntad de hacer algo por los demás. Aquí el individuo siente el impulso de realizar obras de servicio no por el acto de dar, en sí, sino por el sentimiento de autoimportancia, frecuentemente inconsciente, que genera dicho gesto. Para ir más allá de esta fase, un buen ejercicio consiste en tratar de DAR, pero de forma anónima. Es decir, huyendo de todo reconocimiento o vínculo, con las personas a las que se ha ayudado. ►¿La suerte es solo la consecuencia final de todas nuestras acciones del pasado? Los humanos somos aún muy jóvenes y nos llegamos a creer más listos que el sistema o el planeta donde Vivimos, llegando incluso a "cosificarlo". Es decir, suprimirle la cualidad de la Consciencia. Es lo que tiene la ignorancia: suele generar soberbia… Yo creo que vivimos en un sistema consciente, inmensamente sabio, justo y preciso, donde toda acción produce una reacción equivalente. Entiendo, por tanto, que eso que llamamos "suerte" o "desgracia" no es más que la consecuencia de nuestras propias acciones en algún momento de nuestro paso por la Vida, las recordemos o no. Esta creencia implica una total responsabilidad con todo lo que nos ocurre, la cual puede ser difícil de asumir, especialmente, cuando llega el tiempo de pasar por experiencias dolorosas… ►Dices que cuanto más grande parezca el problema, más gloriosa es la meta que oculta. ¿Pero no crees que esto es muy difícil de aceptar para alguien que lo está pasando muy mal? Así es. Tras el mayor de nuestros problemas, existe la mayor de nuestras recompensas. Y cuando más difícil resulta esto de asumir, es precisamente cuando empezamos a afrontar dicho problema. Pero una cosa es lo que HAY y otra cómo lo percibimos. En cualquier caso, creo que nadie tiene jamás un problema que no pueda superar… o del que no se pueda reponer, para seguir adelante. ►El crecimiento personal, el potencial humano… pero, ¿qué otras prioridades hay en tu vida personal? Disfrutar, todo lo posible, este viaje. Tratar de que no se me olvide que, más allá del dolor y las dificultades, la Vida es una oportunidad, una aventura disponible para ser disfrutada y compartida. ►¿Cómo es para ti esa magia que cada uno tiene en su interior? La magia, para mí, tiene que ver con la creatividad. El arte de pasar de la idea, a la realidad material. Suelo decir que lo mejor de esta Vida no es que sea mágica, sino que NOSOTROS somos lo magos. Con ello quiero resaltar que todos disponemos de un enorme potencial creativo para transformarnos, para cambiar nuestras circunstancias, para influir positivamente en nuestro entorno, para lograr materializar mucho de lo que somos capaces de visualizar. No siempre es mago quien hace grandes cosas, sino quien genera grandeza a partir de lo pequeño, de lo cotidiano. ►¿Cómo pasas el tiempo libre? ¿Cuáles son tus aficiones? Lectura, actividad física, cine, mi familia… ►¿Qué valores crees que deben ser prioritarios en la vida? Un valor es una creencia lo suficientemente profunda para que no sea dañina. Dicho de otro modo, si genera daño —en uno mismo en los demás — no puede ser un valor, sino una creencia negativa. Por tanto, yo entiendo que todos nuestros valores, en sí, son positivos y que nuestra tarea consiste en descubrirlos —por ejemplo utilizando el método que explico en el libro— y ordenarlos por importancia. Después se trata de actuar y decidir respetando esa coherencia, lo máximo posible. ►¿Qué errores crees que cometen los jóvenes en su camino hacia su futuro? El principal activo de la juventud es la energía vital. En occidente no sabemos comprender qué significa, exactamente, este asunto de la vitalidad. Pero ese vigor, ese calor o energía asociada al cuerpo físico, influye poderosamente en nuestro estado de ánimo, en nuestra creatividad, nuestra inspiración, nuestras ganas de hacer cosas. Un error es malgastar dicha energía, en una etapa donde nos corresponde sentar bases para el resto de nuestra vida. Un adolescente apático, abúlico, vacío de intereses, tiene serias dificultades para construir dichas bases y más tarde, quizás a media vida, tenga que enfrentar cuestiones emocionales propias de la adolescencia… ►¿Qué es para ti llegar al podio de los triunfadores? El éxito verdadero, para mí, tiene que ver con el crecimiento. Los verdaderos triunfadores no son los que más cosas valoradas por su sociedad han conseguido, sino los que más cualidades personales han conseguido desarrollar. El podio de los triunfadores es para los que más crecen, no para los que más tienen. ► ¿Crees que ya has conseguido tus sueños? Algunos sí, otro no. Mientras tenga poder de imaginación, surgirán nuevos sueños por alcanzar. ►¿Qué consejos darías  a quien también persigue sus propios sueños? Que se plantee, con la máxima honestidad, las siguientes preguntas: ·         ¿EXACTAMENTE, qué es lo que quiero? ·         ¿Realmente lo quiero yo, o me han enseñado a quererlo? ·         ¿Qué puedo hacer, hoy mismo, que me acerque un poco hasta su logro? Fantásticos los mensajes que nos deja RafaelVídac. Muchas gracias Rafael por tu generosidad al concedernos esta entrevista y dedicarnos parte de tu escaso tiempo. Tus palabras y tu mensaje son una fuente de inspiración para los lectores de El podio de los triunfadores, y una vez más descubre dónde está el verdadero triunfo y el verdadero éxito: Al podio de los triunfadores se llega creciendo y desarrollando nuestras cualidades cada día. Por favor, no dudes en compartirlo. Un alto porcentaje de lectores como tú así lo hacen y ayudan a otras personas. Muchas gracias.
08.09.2017
Jesús Portilla
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Todos cometemos infinitos errores. Que no te sirva esto de excusa, por favor. La vida es un continuo aprendizaje y cualquier aprendizaje lleva asociado el error y el fracaso. Claro, el tema sería no cometerlos, pero, ¡mentalízate! los vas a cometer. Vas a cometer errores de niño, de joven, de adulto, de alumno, de profesor, de trabajador, de jefe, de padre, de abuelo…. ¡A ver, que levante la mano alguien que no haya cometido errores! Pues no, no veo ninguna mano, y no creo que exista nadie en el mundo que no los haya cometido. ¿Sabes quién comete errores?, el que hace algo, porque el que nunca hace nada no comete ninguno, bueno más bien comete el error más grande que puede haber: «no hacer nada». ¡Qué pena!, ¿no? El fracaso es un peldaño hacia el éxito. Solo comete errores el que hace o lo intenta. El otro lógicamente no los comete. Ese fracaso al que le tienes tanto miedo, ese error que crees que puede cometer, te curte, te hace fuerte, te hace pensar más y mejor. El éxito es un mal maestro. El fracaso te enseña más de ti mismo y del mundo que te rodea. El fracaso es parte del éxito. El camino más corto y mejor, siempre se descubre después de haber “fracasado” en otros caminos. Pero la única forma de descubrirlo es salir al monte, ponerte a andar y tropezar, caerte y volver a levantarte. No pasa nada si fracasas. El mundo es de los emprendedores y de los luchadores. A pesar de las posibles lágrimas, habrá que volver a empezar, contando con que tendremos más experiencia y los errores nos habrán enseñado a tomar mejores decisiones. Quien evita el fracaso, evita el éxito. No tengas miedo al error o al fracaso. Cualquier empresario, descubridor, investigador, ha conocido el fracaso antes de llegar a conocer el éxito. Si hubieran abandonado, muchos de los inventos, medicinas o comodidades que tenemos a nuestro alrededor no existirían. El éxito es mayor si antes ha existido un fracaso. Los errores son el paso más grande hacia el aprendizaje. No hay invento que haya llegado a su creación sin pasar por errores previos, ni muchas metas alcanzadas, ni éxitos conseguidos. El error forma parte de la acción, cualquier verbo que implique una acción conlleva el posible error: estudiar, trabajar, amar, enseñar, diseñar, fabricar... y, ¿dejarías de actuar por el posible error? Todos tenemos miedo a hacer algo mal en algún momento, pero el pensar que puedas cometer un error, que todo sea un fracaso, no puede paralizarte, porque como decía en el párrafo anterior, el error más grande lo cometerás al quedarte inmóvil, quieto, pasivo, sin mover un dedo por si acaso. Eso sí que será un gran fracaso. ¡No, claro que no! El miedo, no te puede servir de excusa. Ser cobarde es uno de los mayores errores. Sí, claro que vas a cometer errores, pero que nadie te pueda echar en cara nunca el error más grande: ¡TÚ NO HICISTE NADA! Muchas gracias por estar aquí y compartirlo. La buena comunicación nos hace crecer.