La importancia de dejar huella en tu vida
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El podio de los triunfadores

 

 

 

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24.01.2022
Jesús Portilla
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Dice el diccionario que significarse es hacerse notar o distinguirse por alguna cualidad o circunstancia. ¿Y quién quiere hacerse notar ante los que ya se hacen notar con más fuerza y poder que nosotros? ¿Cuántos se atreven a decir que son creyentes y que van a misa? ¿Cuántos se atreven a anteponer los valores, la ética y la honestidad ante la política de empresa? ¿Cuántos se atreven a dar su opinión en público contradiciendo a los jefes o super jefes? ¿Cuántos se atreven a priorizar la familia a ese trabajo sin horarios?

¿Cuántas cosas suceden en nuestro día a día en las que tendríamos que significarnos ante tanta palabrería, tanta mentira, tanto desconocimiento y tanta manipulación, en cualquiera de los ámbitos en los que nos desenvolvemos?

La verdad es que somos unos cobardes y unos hipócritas, prefiriendo que impere la ley del más fuerte, aunque haga daño, a significarnos y defender lo que sí es defendible y necesita nuestra defensa y la de muchos otros que se callan.

Pero lo que no sabemos es si precisamente quienes tenemos delante buscan precisamente a los valientes, los que expresan su opinión verdadera, los que son diferentes, los que tienen personalidad, los no mienten; los que se significan sin miedo y dicen que creen en Dios, los que expresan su desacuerdo en esa reunión, los que no tienen miedo a decir que el amigo está confundido, los que contradicen al gerente o al profesor que se equivoca o simplemente que nuestra opinión no es la misma. Sin olvidar enfrentarse con quien en público ridiculiza, humilla, menosprecia y abusa de alguien porque sabe que los demás prefieren callarse.

¿Por qué tener miedo a manifestarte según nuestros principios, nuestros valores y nuestros conocimientos?

Significarnos puede ser muy peligroso, pero es mucho más beneficioso, porque ante tanto lameculos se necesita gente con personalidad que defienda aquello en lo que cree y no aquello en lo que no cree y le quieren imponer. Debiéramos todos estar abiertos a significarnos y aplaudir a todo aquel que se atreve a transmitir aquello que le dicta su corazón abriendo la boca cuando los demás, en un acto de cobardía, la mantienen cerrada por miedo a las represalias o a que el compañero pueda sorprenderse de que no es un corderito más y que tiene ideas propias que pueden abrir los ojos a los demás.

Criticamos, cuestionamos y juzgamos, pero detrás de las esquinas o escondidos en los rincones. El mundo no lo cambiamos manteniendo el silencio y dejando que unos pocos nos vendan sus tonterías, sus egoísmos y sus ambiciones, sin importarles el daño que hacen a unos y otros con su manipulación verbal y sus acciones consentidas por todos los que callamos.

¿Cómo queremos edificar nuestra vida, sobre roca o sobre arena?

Muchas gracias por estar aquí y compartirlo. "Solo podemos iluminar el mundo si transmitimos luz""Solo podemos dejar huella con nuestra acción continua"

08.01.2022
Jesús Portilla
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Cada día es mas acusado el déficit de atención de unos y otros, debido al foco egoísta de los intereses personales o particulares que dirigen nuestra vida.

Parece que nada importa a nuestro alrededor porque todo aquello que nos puede distraer o interrumpir retrasa nuestro camino a esa meta fijada. No nos damos cuenta que precisamente por no poner atención en todo aquello que nos parece superfluo y poco importante, esa meta no llega nunca a satisfacernos como habíamos pensado.

No prestamos atención a la familia porque la tenemos ahí y nuestra dedicación, nuestro tiempo y nuestro cariño va disminuyendo, dejándola a un lado porque entorpece nuestro supuesto y "maravilloso" sueño, nuestra meta para el éxito y supuesto bienestar mal llamado felicidad.

No prestamos atención  a quién se cruza en nuestro camino, porque las prisas y el desinterés por las cosas de los demás creemos que no nos aporta ni nos aportará nada, rechazando todos los mensajes que sí nos aportan y nos pueden hacer entender el verdadero sentido de la vida.

No prestamos atención a nuestros hijos y nunca terminamos de entenderles, de aconsejarles y de ayudarles como merecen y necesitan, dejándoles sin referentes, conduciéndoles a una búsqueda equivocada del sentido de la vida que para nosotros es más cómoda y no distrae nuestros oídos de lo que nos parece "verdaderamente importante".

No prestamos atención a nuestros amigos, mirando para otro lado sin interés alguno cuando responden a nuestras propias preguntas, pero sobre todo cuando contradicen nuestra opinión o procuran corregir alguno de nuestros errores.

No prestamos atención a los clientes, anteponiendo las prioridades y beneficios de la empresa a las verdaderas necesidades de ellos, logrando un objetivo y una meta, pero equivocada.

No prestamos atención a los pacientes, incluso no levantando la cara de la mesa, prefiriendo atender a muchos y mal, que a pocos y bien, porque así parece que lo establece el sistema, sin pararse a pensar que la primera solución ante cualquier dolencia es la escucha.

No prestamos atención a nuestros colaboradores porque nos creemos poseedores de la verdad y de la razón, y además tememos que nuestra ignorancia sea descubierta con su sabiduría.

No prestamos atención a aquello que requiere dedicación para entenderlo bien, dejándonos llevar por dimes y diretes, falsas noticias, bulos y palabrería barata, pero que llega a nuestros oídos simplemente con apretar un botón, no dándonos cuenta del daño que nos hace no estar bien informados, además del daño que hacemos nosotros mismos con transmitir "mensajes y noticias" que confunden.

No prestamos atención a nadie ni a nada, ni siquiera a lo que viene directamente de arriba. Vamos tan rápidos que no escuchamos los innumerables mensajes a nuestro paso, porque la falta de tiempo, el gran ruido y el poco silencio, oculta aquello en lo que debemos pararnos a pensar. 

El déficit de atención cada día es más grande porque nada más que escuchamos lo que otros, con su particular megáfono, quieren que escuchemos para invitarnos y conducirnos hacia esa supuesta meta, que lamentablemente creemos equivocadamente que es la nuestra y la mejor.

Abramos nuestros ojos y prestemos la debida atención, porque ante tanta oscuridad debemos descubrir aquello que brilla,  para poder aportar a su vez la verdadera luz que ilumine a nuestro alrededor.

Muchas gracias por estar aquí y compartirlo. "Solo podemos iluminar el mundo si transmitimos luz""Solo podemos dejar huella con nuestra acción continua"

20.12.2021
Jesús Portilla
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Es curioso que para viajar o movernos para la ciudad el GPS se haya convertido en algo muy necesario, y sin embargo en nuestro caminar por la vida vayamos tan perdidos siguiendo al rebaño, y sin preocuparnos si su sistema de localización de los objetivos es correcto o se parece en algo al nuestro. 

Nuestro GPS personal es nuestra conciencia, algo que se está quedando en desuso. Es esa voz que habla en nuestro interior y que muchas veces no escuchamos y al no escuchar intenta llevarnos por otro sitio, hasta que nos encontramos perdidos en el egoísmo, en la ambición, en la soberbia, en el orgullo, en la vanidad, en el desprecio, en el despilfarro, en los placeres... Parece que el botón de la conciencia, el de los valores, el de las virtudes, el de los principios, está apagado o ha dejado de funcionar por esa falta de uso.

Seguir al rebaño y no pararse a buscar el propio camino de cada uno es bastante peligroso, pero aún así parece más fácil y más cómodo porque lo contrario nos obligaría a detenernos a buscar la verdad en todo lo que acontece, en todo lo que se dice y en todo lo que se publica.

Parece no importar si el GPS está equivocando la ruta, porque nos resulta más cómodo y más fiable ver que todos van hacia el mismo sitio, hacen lo mismo y ninguno pierde el tiempo en comprobar si los otros caminos conducen a un destino mejor.

El borreguismo es el GPS del momento, el que mola más y el que evita que nuestro cerebro piense y se pueda lastimar descubriendo las verdades. Está bien escuchar, pero eso exige también pensar e incluso investigar si todo lo que se oye, se dice, se publica y se emite es correcto, es verdad o es una burda mentira, porque es más fácil mentir que ser valiente y enfrentarse a la verdad. 

¿De verdad buscamos el camino correcto o nos dejamos llevar? ¿Abrazamos la verdad o abrazamos la mentira? Porque lamentablemente hoy se miente más que nunca. Se miente en la familia o con los amigos, buscando excusas absurdas. Se miente en la empresa buscando las máximas ventas, el ahorro de costes, el máximo beneficio, el recorte de sueldos... Se miente, no considerándose responsable de nada y acusando al de enfrente. Se miente con las innumerables promesas que escuchamos de unos y otros día tras día. Se miente en las noticias porque parece que venden más las mentiras que las verdades. Se miente cuando no se sabe qué decir antes que reconocer eso mismo.

¿Qué sentido queremos darle a nuestra vida? Cada uno debe ocupar un lugar en el universo y todos tienen su valor, su importancia y su misión.

Parece que ahora solo cuenta el poder, el dinero, la notoriedad, la fama o el éxito absoluto. Cuando lo importante es que cada uno sea lo que debe ser, que ocupe el lugar que debe ocupar en el universo, tal y como lo decía Martin Luther King:

“Si no puedes ser un pino sobre un monte, sé una hierba, pero sé la mejor hierba pequeña a la orilla del arroyo. Si no puedes ser un árbol, sé un arbusto. Si no puedes ser una autopista, sé un sendero. Si no puedes ser el sol, sé una estrella. Sé siempre lo mejor de eso que eres. Trata de descubrir el proyecto que estás llamado a realizar y dedícate con pasión a cumplirlo en la vida.”

Despierta el sentido que quieres darle a tu vida. Pon tu GPS personal a funcionar. Pon en ON tu conciencia, tu corazón, tu alma y párate a discernir si prefieres dejarte llevar o elegir tú el camino; ese camino que sin duda te llevará a ser mejor persona y poder aportar mucho más a todo aquel que se cruce en tu camino.

La senda de los justos es como la luz del alba, que va en aumento hasta llegar a pleno día (Pr. 4:18)

Tantea bien el sendero de tus pies y sean firmes todos tus caminos (Pr.4:26)

Muchas gracias por estar aquí y compartirlo. "Solo podemos iluminar el mundo si transmitimos luz""Solo podemos dejar huella con nuestra acción continua"