La importancia de dejar huella en tu vida
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El podio de los triunfadores

 

 

 

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05.03.2019
Jesús Portilla
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Pixabay mrsp21 Vivimos en un mundo en el que hay tantas cosas que nos gustaría conseguir, que rara es la vez en la que no se nos pase por la imaginación averiguar cuál es el camino más fácil o cuál es el atajo que nos lleve más deprisa. El esfuerzo, la paciencia, el sacrificio o la constancia, se nos presentan como obstáculos en nuestro camino que parecen retrasar la consecución de nuestros sueños. Continuamente se sucede en nuestra mente la búsqueda de atajos para que el camino sea más corto y más fácil. No importa apartar a los que se cruzan ante nosotros; negar la ayuda a quien camina lento o se ha caído; engañar o equivocar al de enfrente para que desvíe su ruta; abrazar a quien te tienta con una solución deshonesta, inmoral o perjudicial para otras partes. Los atajos son verdaderas trampas en las que podemos caer fácilmente. Los atajos nos hacen tropezar y desviarnos del verdadero camino. Porque el atajo y la trampa es el recurso del necio, del torpe, del egoísta, del ignorante, del insensato, del ciego que no quiere ver, de todo aquel que nunca mira qué van a ganar o perder las otras partes implicadas. Hay decisiones donde nos proponen la injusticia, la inmoralidad, el engaño, la promoción rápida, el dinero fácil; decisiones difíciles que vienen de gente allegada, de la empresa, de compañeros, de amigos, de jefes; decisiones que son grandes atajos para llegar a ese podio de los triunfadores equivocado que promete el éxito, el poder y la felicidad; pero en ellas nos jugamos precisamente esto último, la felicidad, el sentir que nuestro corazón sigue vivo y que el amor debe de ir por delante de cualquier otro falso regalo de bienestar. No podemos valorar equivocadamente. Si pasa ese tren que alguien dice que es el nuestro, no subamos sin ver a dónde conduce, qué paradas va a tener en su trayecto, quién va dentro y si de verdad nos va a llevar a nuestro verdadero destino. Puede que te equivoques y dejes pasar tu tren, pero nunca te preocupes, porque si era tu camino, si era tu viaje, vendrá otro que te invitará nuevamente a subir; pero si de verdad no era el tuyo y te vas dando cuenta que ese no era el recorrido previsto, no lo dudes, bájate.  Necesitas equivocarte. No es tan grave equivocarse. Es más, es necesario equivocarse para aprender y para mejorar. Es mejor reconocer el error y corregirlo, que permanecer en él y seguir errando. Pero siempre debemos tener en cuenta que nuestras decisiones no son gratis; ni las que tomamos ni las que no tomamos. Lo bueno es que las decisiones siempre nos hacen aprender. El atajo y la trampa lo que nunca deben impedirnos es aprender, rectificar, crecer, incluso compartir nuestra experiencia para que los que nos siguen, no cometan los mismos errores. El camino al cielo es estrecho, difícil, duro y doloroso, pero es el único camino que a pesar de los tropiezos, las caídas y las heridas, nos enseña a levantarnos y a caminar erguidos sintiendo la felicidad en las personas con las que nos hemos cruzado. Cuando te propongan un atajo, cuando vislumbres un camino, cuando tengas que tomar una decisión, tómate un rato de silencio y piensa si ese camino puede romper tu paz interior o te permite seguir a tu corazón. No hay atajos para crecer, ni atajos en los estudios; no hay atajos en el amor, ni en la educación de los hijos; no hay atajos en el trabajo, ni el camino hacia tus sueños; no hay atajos que salgan del corazón, ni atajos hacia el cielo. Muchas gracias por estar aquí y compartirlo.  "Solo podemos iluminar el mundo si transmitimos luz" "Solo podemos dejar huella con nuestra acción continua"
14.02.2019
Jesús Portilla
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Cuando me preguntan que si creo en el amor para toda la vida siempre respondo rotundamente que sí, a pesar del escepticismo que muestran algunos ante mi respuesta. Me casé enamorado y he luchado desde el primer día para mantener ese amor, y por supuesto mi mujer también lo ha hecho y lo sigue haciendo. Estuvimos siete años de novios y este año cumpliremos treinta y ocho años de casados. Pero os aburriréis porque ya no tendréis nada de qué hablar, ¿no? —nos preguntan—. Pues no. Esto es igual que cuando sois novios, un día te lo pasas mejor y otro peor, pero sinceramente nosotros no nos aburrimos, se puede decir que disfrutamos más ahora que antes porque tenemos más tiempo, sabemos lo que nos gusta a cada uno y de cualquier momento sabemos encontrar el punto para disfrutarlo. Yo me fijo en ella y ella se fija en mí. Hace unos años un joven compañero sabiendo mi opinión sobre la familia, los hijos y el amor a mi mujer, me preguntó: —¿Tú me aconsejas que me case? Todos me dicen que no, que eso del matrimonio es una chorrada y que me divierta lo que pueda. Pues si no estás enamorado de tu novia o ella de ti, no te cases —le dije—. Pero si de verdad estás enamorado y no solo ves en ella su belleza y el sexo, cásate digan lo que digan. Pero ten en cuenta una cosa, igual que ahora procuras hacerla feliz y sacar su sonrisa todos los días, así tendrás que hacerlo el resto de tu vida. Hay que dar felicidad para recibir felicidad. Primero es dar y así es como se recibe. Y cuando lleguen las discusiones, las diferencias de opinión, los días en que sientas daño en tu interior, considéralos un crecimiento para fortalecer ese amor y busca la reconciliación. Ese es un grave problema de ahora, que cuando llegan los momentos difíciles: sacrificio, trabajo, dinero, familia, egoísmos, palabras de más... en vez de recomponer y buscar la reconciliación, es más fácil romper con todo que dejar al lado el orgullo, ser humilde y reconocer las culpas que uno tiene en cada circunstancia que sucede. Porque aquí no hay culpa de uno sino culpas de los dos, que ante las situaciones en las que la llama se empieza a mover, pierde fuerza o se apaga, ninguno hace nada para que recobre su intensidad. Esto es un trabajo continuo por algo maravilloso, lo que tú más quieres, y supone un esfuerzo como todos los retos que tiene tu vida desde que naces. ¿En qué lugar pones el amor a tu pareja? Porque tienes que ponerlo en el primer lugar. Repito, tienes que ponerlo en el primer lugar, porque es lo que te hará más feliz durante toda tu vida y lo que te quedará cuando todo lo demás desaparezca: dinero, poder, prestigio, amigos, copas, diversión, deporte... Para que el amor sea para toda la vida, primero hay que estar enamorado y no jugar a pasar el rato a ver qué pasa. Con el amor el «ya veremos» no vale. Las cuestiones fundamentales tienen que estar claras así como el objetivo de vida en común. Puede ser que empiece por un «me gusta», pero eso no es estar enamorado, estar enamorado es dar su vida por el otro. ¿Tú la darías? ¿Vas a estar dispuesto a hacer por tu pareja las cosas que no te gustan? ¿Vas a sacrificar tu tiempo aunque lo consideres todo tuyo? ¿Vas a compartir lo bueno y lo malo? ¿Vas a ser paciente y tolerante con sus errores? ¿Vas a procurar no ser egoísta y pensar que no eres tú solo sino que sois los dos? ¿Vas a procurar sacar siempre lo mejor de ti? ¿La vas a querer igual en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad? ¿Entiendes y vas a entender que tanto el hombre como la mujer son diferentes en la forma de pensar y vais a tener que aceptar y respetar esas diferencias tanto uno como otro? Pero siempre queda esta pregunta: ¿Por qué hay tantos que no creen en el amor para toda la vida? Porque ni conocen lo que es el verdadero amor ni están dispuestos al compromiso, al sacrificio y al esfuerzo que requiere entregar el amor a otra persona. Este es un objetivo de vida que requiere poner el máximo empeño, la debida responsabilidad y la mayor dedicación. Estamos hablando de amor, de felicidad y no solo de la tuya, sino de la quien tienes enfrente de ti que ha apostado por pasar toda su vida contigo, como tú debes haber apostado. La llama no debe apagarse, porque tú tienes que estar pendiente de que no se apague igual que estás pendiente de pagar el piso, de que no te corten el agua, de que no te despidan del trabajo, de entrenar para ganar el partido... Pues esto es igual, requiere entrenamiento diario, esfuerzo diario, sudor diario, disciplina diaria. Esto lo saben bien aquellos a los que le gustan las plantas; todo los cuidados que requieren para que florezcan, no se marchiten y se mueran. Hay que cuidar todos los días y vigilar esa llama para que se mantenga viva, y si algún día se apaga por un soplo de aire inesperado, allí tenemos que estar nosotros para encenderla rápidamente poniendo nuestro alma en ello. Puede que con el paso del tiempo las llamas de nuestro corazón tengan menos fuerza, pero si hemos cuidado nuestro amor, existirán esas brasas que queman más y mejor haciendo más confortable el día a día. Tú eres el que haces que el amor sea para toda la vida. Como os decía al principio, nosotros llevamos juntos casi cuarenta y cinco años, tenemos cuatro hijos y cuatro nietos y nos satisface seguir estando enamorados, reírnos igual o más que antes, disfrutar cada momento paseando, viajando, comiendo, charlando en familia, jugando con nuestros nietos o nosotros solos como si fuéramos unos críos. Siempre hemos puesto como objetivo en nuestra vida en pareja vernos de «abuelitos» cogidos de la mano y disfrutando de las cosas de la vida y os puedo decir una cosa, cuando se me ocurre algo que le puede gustar a mi mujer, aunque sea la mayor tontería, como rellenar de combustible su coche, me encanta ver la gratitud en sus ojos y su alegría, al igual que me pasa a mí con los millones de detalles que ella tiene conmigo. ¡Ah! y aunque estemos enfadados, no pasa una noche sin darnos el beso de buenas noches. ¿Creéis que así puede apagarse la llama? ¡Ama hasta que te duela! (Santa Teresa de Calcuta) Artículos que te pueden interesar: Triunfar en el amor Amorcitrina ¿Cómo seguir enamorados después de 35 años? Amor es AMAR y punto Haciendo familia Muchas gracias por estar aquí y compartirlo.  "Solo podemos iluminar el mundo si transmitimos luz" "Solo podemos dejar huella con nuestra acción continua"
03.02.2019
Jesús Portilla
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Tú puedes ser un influencer, aunque mejor dicho no es que puedas, es que debes serlo, porque siendo un influencer puedes hacer pensar, reflexionar, mejorar una opinión e incluso cambiarla. Un influencer es una influencia activa  y un agente del cambio. Tú puedes ser un influencer con tu ejemplo allá donde estés, con saber decir no y con saber decir sí, con tus decisiones, con tu comportamiento, con tu generosidad, con tu liderazgo, con tu responsabilidad, con tu sentido de escucha, de entendimiento, de diálogo; con la valentía ante tus jefes y compañeros para expresar tu opinión, con tu comportamiento, con tu testimonio y con tus valores humanos; con la forma de tratar la soberbia y el egoísmo descubriendo ante todos el poder de la humildad y la sencillez. Hoy, más que nunca, es importante ser un influencer para demostrar la importancia de una vida con sentido, un objetivo de vida que descubra el corazón de las personas, que cambie la sociedad, que cambie el mundo laboral, que haga sentir importante a cada uno por lo que es, por lo que siente, por lo que lleva en su interior; ser influencer siendo un buen empresario con afán de servicio;  influencer siendo un verdadero líder que engrandezca a su equipo; influencer buscando la felicidad de las personas que lo integran construyendo una empresa más humana. Porque esta vida no es solo dinero, poder, prestigio o reconocimiento, esta vida es ante todo personas que se cruzan en tu camino  y necesitan de ti igual que tú necesitas de ellas. Todos estamos conectados y en la forma que tú influyas para que se produzca esa conexión, el sueño, el proyecto o el propósito de tu vida será más o menos rápido y exitoso. Sabias son las palabras del Papa Francisco en el Campo “San Juan Pablo II” de Panamá, el 26 de enero de 2019, con ocasión de la 34° Jornada Mundial de la Juventud.en la JMJ: Ser un «influencer» en el siglo XXI es ser custodios de las raíces, custodios de todo aquello que impide que nuestra vida se vuelva gaseosa, se evapore en la nada. Sean custodios de todo aquello que nos permita sentirnos parte los unos de los otros. Que nos pertenecemos. También en la cabecera de este blog podríamos encontrar una definición de influencer: llegar a ese lugar donde te sentirás satisfecho contigo mismo, donde verás que tú has construido parte del mundo y donde te darás cuenta que tu vida ha significado algo importante, habiendo dejando huella allá por donde has pasado. «El único propósito de la vida es encender una luz, en medio de la oscuridad del existir» (Carl Gustav Jung). Muchas gracias por estar aquí y compartirlo.  "Solo podemos iluminar el mundo si transmitimos luz" "Solo podemos dejar huella con nuestra acción continua"