La importancia de dejar huella en tu vida
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El podio de los triunfadores

 

 

 

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13.02.2024
Jesús Portilla
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Estamos hartos, cansados, desilusionados, vacíos, desesperanzados, pero no podemos desfallecer. Abandonar nunca es la solución.

Si la semilla se queda en el granero no puede dar fruto. La semilla que no se siembra no puede producir fruto.

Este mundo necesita sembrar semilla buena con nuestro ejemplo, nuestro ánimo, nuestra sonrisa, nuestro bien hacer, nuestra buena disposición y ayuda a quien lo necesita. 

Este mundo necesita nuestra semilla de amor, de bondad, de escucha, de generosidad. 

Este mundo necesita sembrarlo de cercanía, de cariño, de ilusión de esperanza, de verdad.

No podemos cansarnos de sembrar. Podemos pensar que al no ver el fruto en el tiempo que estimamos, el fruto se ha perdido, pero sin embargo, cuando no desfallecemos, las raíces siguen creciendo escondidas bajo la tierra y llega el día en que vemos florecer lo sembrado. 

¿Vamos a esperar a que otros siembren o vamos a sembrar nosotros? Hemos nacido para sembrar, hacer crecer las raíces y recoger fruto. Si esperamos a que otros siembren, sin saber la semilla que utilizan, ¿qué frutos esperamos recoger?

Nosotros debemos decidir la mejor semilla para plantar en la mejor tierra y darle los cuidados que necesita para su crecimiento grande y provechoso.

Siempre deberemos tener presente y decidir qué semilla vamos a plantar, porque tanto si es buena o mala, veremos sus frutos.

Nuestra formación, crecimiento espiritual y personal, así como el de nuestros hijos, no podemos ponerlo en manos de cualquiera, ya que debe estar en nuestra mano. 

Tenemos que decidir qué, dónde, quién y cuándo, porque de todo esto dependerá el buen fruto. 

Da igual que hablemos del aspecto laboral, de la familia, de los amigos, de la educación... El mundo necesita nuestra siembra continua, para que ni la cizaña, ni las malas hierbas lo ahoguen.

¿Cuántas veces las raíces que se echan en el trabajo no parecen producir frutos? ¿Cuántas veces las semillas que con ejemplo dejamos caer sobre nuestros hijos, parecen no florecer? ¿Cuántas veces el tiempo dedicado a ese amigo perdido, parece inútil? ¿Cuántas veces el sacrificio, los esfuerzos al amor puesto en algo o en alguien, no se le ve crecer las ramas?

No podemos cansarnos de sembrar, porque así nunca podremos ver el fruto.

Solo la semilla que no se siembra, no crece.

El mundo nos necesita. ¿Vamos a dejar de sembrar?

Muchas gracias por estar aquí y compartirlo. "Solo podemos iluminar el mundo si transmitimos luz""Solo podemos dejar huella con nuestra acción continua"

20.01.2024
Jesús Portilla
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Un millón de gracias por ese millón de visitas a mi blog, El Podio de los Triunfadores. 

Cuando decidí escribir este blog no podía imaginar las visitas que llegaría a tener pasados los años. Solamente quería compartir experiencias que pudieran aportar un granito de arena, sobre todo a aquellos jóvenes que buscaban su camino y el sentido de sus vidas en aquel grupo de tutorización.

Por los comentarios, a lo largo del tiempo he podido comprobar que no solo eran jóvenes sino todo tipo de lectores de mayor o menor edad. Y no es que hayan sido muchos comentarios para ese millón de visitas, cosa que parece que cuesta compartir, pero sí me puedo sentir orgulloso porque la gran mayoría de los artículos publicados, tocó corazones, transmitió esperanza, y pudo ayudar de una manera u otra, siendo este mi verdadero objetivo.

También es verdad que me vino el desánimo en ocasiones, queriendo abandonar las publicaciones y dejar de contar mis reflexiones, llegando a considerarlas aburridas, repetitivas y que tal vez no tocaban la fibra de nadie. Pero teniendo a Dios en mi vida —como saben la mayoría de mis lectores—, parece que Él mismo no me permitía desfallecer, porque cuando estaba decidido a dejar de publicar, siempre surgía un comentario de alguien, el cual me mostraba su agradecimiento por la ayuda que le habían transmitido mis palabras. Y eso sí que tocaba mi corazón pensando que esa inspiración que me venía directamente del cielo —siendo yo un mero instrumento—, también le podría estar ayudando a otros tantos en su caminar.

Es verdad que nunca sabemos lo que unas letras, una conversación o una mirada pueden transmitir. Está claro que nos cruzamos con unos y con otros porque tenemos que cruzarnos, porque el momento necesita de nuestra presencia allí, y porque podemos ser nosotros los portadores de la respuesta que se espera o venir de la persona que tenemos en frente.

No dudemos que somos meros instrumentos —cada uno con esos dones recibidos gratuitamente—, y nuestras acciones están dirigidas para ponerlas al servicio de los demás de una forma o de otra.

Aunque tan solo el 0,1% de ese millón de visitas a mis diferentes artículos, haya llegado a quien le tenía que llegar en el momento que necesitaba un cierto mensaje, me llena de satisfacción y gratitud haber puesto ese granito de arena o esa pequeña semilla allá donde alguien la solicitaba. Tengo claro que esto no es obra mía, sino del Maestro que me lleva de la mano. Yo solo soy un humilde instrumento.

No soy nadie, tal vez esa pequeña gota en el océano que con sus ondas procura —en esa inmensidad— empujar y participar en la construcción del mundo, para que mis humildes acciones puedan significar algo importante, dejando huella allá por donde pase.

Decía Santa Teresa de Calcuta: «Que nadie se acerque jamás a ti sin que al irse se sienta un poco mejor y más feliz». ¿Y por qué no seguir esta máxima?

Que nuestras palabras, que nuestras acciones, que nuestras miradas procuren siempre hacer sentir mejor y más feliz a quien vayan dirigidas.

«Dios no llama a los que son capaces, sino que capacita a los que llama». 

Nuevamente, UN MILLÓN DE GRACIAS.

Muchas gracias por estar aquí y compartirlo. "Solo podemos iluminar el mundo si transmitimos luz""Solo podemos dejar huella con nuestra acción continua"

18.01.2024
Jesús Portilla
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Viendo el otro día el vídeo que adjunto más abajo, me llevó a escribir estas reflexiones al producirme una gran pena el mundo que se nos vende, y que hace caer a tantos por el precipicio.

Hay que buscar la verdad aunque duela, aunque te señalen, aunque te lleve a ser el último en la mesa. Porque la verdad no es esa que provoca los aplausos, los fuegos artificiales, los likes, el dinero fácil...

Ese éxito que otorga la mentira es el gran fracaso. Es engañarse a uno mismo y querer engañar a los demás, solamente por obtener ese premio que nunca conducirá a la felicidad, y cuya satisfacción tiene los minutos contados.

En el trabajo, en la política, en la vida social, la mentira es la lacra que destruye a las personas sembrando daño en todo aquello que toca.

Nos la quieren vender y muchos son los que compran esa falsa luz del tener, poseer, desear, quererse a uno mismo, satisfacerse, obtener placer y llegar al éxtasis para librarse del sufrimiento; pero después de esos minutos de falsa alegría vuelve el vacío, la podredumbre y la insatisfacción porque el caramelo se ha acabado. 

Eso que nos vendían como la verdad ha explotado y ha descubierto lo que escondía: egoísmo, ambición, orgullo, narcisismo, vanidad, perfumes embriagadores que hipnotizan y embriagan, llevándote por un camino que en ningún momento abrirán la puerta de la felicidad.

¿Merece la pena vivir encandilados por las tentaciones del mundo: poder, éxito, dinero, placeres...?

Nunca se habla del gran número de suicidios en esta era en la que parece que se tiene de todo. ¿De qué sirve el éxito de la mentira? ¿Qué hay después de los fuegos artificiales? ¿Qué esconden esos envoltorios tan bonitos? ¿Cuál es la sensación que viene después del abuso de los placeres: adicciones, sexo, pornografía, alcohol, drogas, redes "sociales"...? 

¡Hay que vivir! Pero...¿Vivir mentiras es vivir?

"Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras".

Cuando uno tiene miedo a no tener éxito, a no ser respetado, a tener que dejar el trono, el lujoso despacho, a no ganar tanto como pretendía.., no le importa defender la mentira, callar las verdades e incluso denunciar a quienes las defienden.

¿A quien seguir? ¿A los youtubers, a los tuiteros, a los famosos, a los políticos, a esos arrogantes que se enriquecen sin escrúpulos? ¿Dónde están los verdaderos referentes? ¿Dónde se encuentran esos valores que de verdad hacen crecer, compartir y amar?

¿De verdad te sientes satisfecho con la vida que llevas?

¡Decídete si no quieres equivocarte! Solo tienes que decir mirando al cielo: ¡Quiero cambiar! 

La Fe es un don, pero hay que pedirla.

Muchas gracias por estar aquí y compartirlo. "Solo podemos iluminar el mundo si transmitimos luz""Solo podemos dejar huella con nuestra acción continua"