La importancia de dejar huella en tu vida
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05.11.2019
Jesús Portilla
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El otro día recibí una consulta aquí en mi blog y como creo que puede ser interesante para otros que estén pasando por situaciones parecidas os la comparto. «Muy buenas Jesús, leí hace un momento su explicación sobre los valores y me ayudó mucho. Estoy pasando por una época de mi vida bastante complicada y pienso que usted me podría ayudar. Sería un gran placer para mí que dedicase un poco de su tiempo en ayudarme y conseguir que pueda ver qué me pasa y que camino he de llevar para poder salir de todo esto. »No encuentro el sentido a nada, siento que no encajo en ningún lugar y que no soy la persona que me gustaría ser y no encuentro la manera de cambiar eso. Cuando era más pequeño vivía en mi burbuja como escudo para evadirme de la realidad cuando alrededor mía estaban pasando cosas graves. Actualmente esa burbuja ya no existe y me he encontrado con la realidad . »Tengo 20 años y debería de tener las cosas muy claras a esta edad, pero no es así , me veo perdido no encuentro mi camino, no sé hacía donde ir. Llevo así cerca de 2 años, sin metas, objetivos, ambiciones. Apenas me conozco, no sé cuáles son mis fortalezas ni debilidades, no sé quién soy ni que hago aquí. Lo único que sé es que me gustaría salir de todo esto y cambiar a mejor, ser una gran persona que deje huella allí por donde pase, conseguir logros y sentir esa satisfacción personal que nunca he llegado a sentir. Son muchas cosas las que siento pero no sé explicar cómo si no pudiera pensar ni hablar con sentido sin saber de lo que hablo. No se hace una idea del lío que tengo en mi cabeza. »Muchas gracias por leerme y espero con ganas su respuesta» Encantado de hablar contigo. En primer lugar no te desesperes. La vida no es fácil, es un camino a recorrer en el que encontramos muchos obstáculos que hay que sortear para llegar a esa meta o a esa montaña que vemos muy lejana y muy alta, pero ahí está nuestro deseo de llegar y nuestra constancia y perseverancia para no desfallecer y a pesar de todo, seguir caminando sin abandonar. Podremos atravesar senderos equivocados que nos obliguen a retroceder, podremos cansarnos en ese caminar, podremos tropezar y caer, pero solo luchando contra nosotros mismos y las adversidades, cada vez veremos el camino más cerca e iremos encontrando sentido a nuestra vida. De una manera o de otra, todos hemos vivido momentos como el tuyo, pero insisto, solo dando un paso tras de otro lograrás llegar a donde deseas. Tienes dones, cualidades y capacidades para lograr tus sueños, créetelo, pero tienes que ponerte en acción: Informarte, estudiar, trabajar, preguntar, acercarte a aquellas personas que puedan ser un referente para ti y que ya se muevan en el mundo que tú deseas e incluso hacer algún voluntariado que pueda llenar tu vida con la alegría que tú mismo puedes dar a los demás. El mundo no es un esperar sentado a recibir; el mundo es un dar para recibir, es regalar sonrisas para recibir sonrisas, es ser generoso para que sean generosos contigo, es escuchar para que te escuchen, es acercarte a los demás para ofrecerles tu ayuda para que se acerquen a ti y te ayuden. Todo esto es sembrar semillas para que crezcan los frutos. Todo esto es ir dejando huella en ese largo camino, para que allá por donde pases te recuerden como aquel que dedicó un minuto para saludarle, para ayudarle o para agradecerle. Porque para recibir, tenemos que agradecer. ¿Cómo vamos a recibir si lo mucho o lo poco que tenemos no lo agradecemos? ¿Cuánta gente desearía tener tan solo eso por lo que nos quejamos a diario? Cuando alguien te agradece algo, parece que te motiva y te invita a seguir haciéndolo mejor; pues igual con la vida, con el mundo, con cada persona. Solo se es buena persona, si procuramos sacar cada día nuestra mejor versión de nosotros mismos. Por supuesto que esto es difícil porque cada uno tiene sus problemas y no apetece siquiera sonreír, pero es que cuando fuerzas la sonrisa es cuando la sonrisa sale y el de enfrente te la devuelve a ti con más fuerza. Eres muy joven y es normal que estés hecho un lío. La mayoría de los jóvenes están como tú aunque no lo creas, porque todavía no han vivido y porque es la época de la impaciencia. Pero el único que puede deshacer ese lío eres tú si tienes confianza en ti mismo, porque aunque tú no lo creas, tienes todo lo que te hace falta para conseguir y llegar a donde quieras. Pero hace falta querer, ponerle empeño, paciencia, esfuerzo, pelearte contigo mismo, aprender lo que no sabes y como decía al principio, seguir, seguir y seguir hasta que llegues a lo algo de la montaña a pesar de haber caído muchas veces. La vida la construyes tú. Nadie la construye para ti, porque ese alguien que pudiera construirla la construiría según sus sueños, sus deseos, sus intereses y ambiciones. Solo tú puedes construir tu vida ladrillo a ladrillo hasta que veas ese palacio o esa humilde morada, pero que será tuya y estarás satisfecho y orgulloso porque la habrás construido tú. La vida está llena de obstáculos, adversidades y circunstancias que salen a nuestro paso como intentando impedir nuestro camino y que abandones, pero es nuestra actitud la que hará vencer todo aquello, porque además eso mismo es lo que nos hace aprender y crecer en sabiduría. Si en la vida todo fuera fácil, ¿qué aprenderíamos? Todo lo que requiere esfuerzo es lo que nos hace estar satisfechos y orgullosos con nosotros mismos. El hecho de que te desahogues con un desconocido y le cuentes tu vida, dice mucho de ti y te felicito por ello. Eso demuestra que tienes ganas de cambiar, de mejorar, de aprender. Hay muchos que están como tú y se limitan a quejarse y permanecen sentados en el sofá esperando a que la vida cambie. La vida solo cambia, si tú cambias; si te decides a decidir empezando a poner un ladrillo sobre otro construyendo día tras día. Te contaré algo: Además de otras cosas yo soy escritor, y para que una novela tenga un final y pueda publicarla, tengo que escribir página tras página y documentarla (personajes, escenarios, lugares, hechos, sucesos…), releerla muchas veces, corregirla… Para ello me siento cada día, porque aunque no esté inspirado la inspiración surge cuando abres el portátil, cuando se ilumina la pantalla y escribes la primera palabra. Para trabajar, hay que trabajar, ponerte a ello, dar un paso y después, otro y otro, así cuando te das cuenta has andado kilómetros. Por eso empieza a sentirte orgulloso porque tienes inquietud por darle sentido a tu vida y ya has empezado pidiendo orientación, pero ahora tienes que ponerte manos a la obra; detente a pensar lo que quieres y fija tu objetivo en ello, visualizándolo como si ya lo tuvieras, y empieza a crear tu sueño. Tengo cuatro hijos algo más mayores que tú y cada uno ha pasado su historia y surgen algunas nuevas. Estos consejos que te estoy dando también los han recibido ellos y los siguen recibiendo. También han tenido momentos de impaciencia y desesperación, pero han aprendido a luchar contra las adversidades sufriendo las adversidades. Pero estas nunca se acaban ni para ellos, ni para mí, ni para nadie, solo que cada vez estás mejor preparado y las enfrentas con mejores soluciones. No desesperes y sal a la vida a pelear, a luchar y a vencer. Solo así serás la gran persona que quieres ser, porque además esto no va de riqueza y poder, va de ser feliz haciendo feliz a tu paso y sintiéndote orgulloso de esas pequeñas semillas que has ido dejando por los caminos y que con el tiempo vas viendo sus frutos en las personas con las que has cruzado; en los amigos y compañeros, en tu familia, tu mujer y tus hijos, incluso en ese humilde barrendero que limpia las basuras pero con quien te paraste un día y le dedicaste un minuto de tu vida con un simple “buenos días”. Creo que te he dado una buena charla por el momento. Espero que mis palabras puedan ayudarte en algo. Te pido disculpas si no he sabido enfocar bien tus problemas y darte los mejores consejos, aunque te aseguro que estos son de corazón. Yo creo en Dios y soy una persona de fe, una fe que me ha ayudado mucho, pero aunque tú tal vez no lo seas, mi último consejo sería que mirases al cielo y dijeras solamente: “ayúdame a orientar mi vida”. Muchas gracias por tu confianza. Te adjunto algunos otros artículos interesantes de mi blog que seguramente te pueden ayudar a aclarar ideas. ¡Cómo vencer al desanimo! ¿Qué narices quieres y cómo vas a conseguirlo? La vida es el juego más grandioso de todos Lucha, pelea, vence las dificultades Para llegar hay que empezar ¡Papá, cuánto duele crecer! Muchas gracias por estar aquí y compartirlo.  "Solo podemos iluminar el mundo si transmitimos luz" "Solo podemos dejar huella con nuestra acción continua"
21.10.2019
Jesús Portilla
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Cuando he asistido al algún concierto y he observado la cantidad de instrumentos que componen la orquesta, me he dado cuenta que todos y cada uno por pequeño o grande que sea, tanto si es de viento, de cuerda o de percusión, y por sencillo o complicado que puede parecer sacar las notas a cada uno, tiene una importante misión en la composición de la sinfonía. Lo mismo pasa con la vida, pensamos que somos más o menos importantes por el estatus social, por el poder, por el dinero, por la categoría profesional, por la fuerza o por esa humilde morada en la que vivimos, sin darnos cuenta que estamos en la gran orquesta de la vida y tenemos que estar ahí, aunque nuestras notas musicales en ese concierto sean solo tres dentro de la gran partitura. Lo importante en la gran orquesta de ese magnifico concierto es estar, porque nuestra aportación, aunque nos parezca pequeña, es necesaria para que la sonoridad de la melodía sea completa. Infravaloramos el «puesto» o el «papel» que nos han dado o nos ha tocado vivir y no nos paramos a pensar, que tenemos que ser ese instrumento para hacer sonar las notas precisas en donde la partitura necesita de nuestra «humilde» participación. Pero en la vida no hay «humildes» participaciones porque todas son importantes para que la gran sinfonía sea un éxito, ese éxito que también depende de nosotros. Esa sinfonía que nos ha reunido a todos para que no desafinemos  y saquemos lo mejor de nosotros mismos,  compartiéndolo con cada uno de los demás miembros de la orquesta y con todo el público que, atento, espera la fusión de todas y cada una de las notas musicales que salen de cada uno de los instrumentos para sentir la gran y única sinfonía de la vida, esa que sale del corazón. La vida no nos pide que seamos piano, violín o saxofón, lo que nos pide es que siendo lo que somos, pongamos el máximo empeño en sacar el mejor sonido desde nuestro interior para que nadie que se cruce en nuestro camino vea dañados sus oídos porque «desafinamos». Nos pide que nuestras decisiones y acciones se desarrollen siguiendo la partitura que nos exigen los importantes valores de esa gran orquesta de la vida. Nos pide que nuestro comportamiento con la familia y las personas no desentone, poniendo en peligro el «sonido» de la convivencia  con los demás instrumentos. La gran orquesta de la vida que permite hacer sonar esa gran sinfonía, necesita de cada uno de nosotros. La música solamente suena con gran sonoridad, cuando cada uno hace que su instrumento esté ahí acariciando los teclados, haciendo vibrar las cuerdas o haciendo fluir el viento, sintiéndonos y  haciendo sentir a todos parte importante, transmitiendo la felicidad y la alegría que emiten las diferentes notas musicales, aceptando su responsabilidad y misión dentro de la orquesta. Muchas gracias por estar aquí y compartirlo.  "Solo podemos iluminar el mundo si transmitimos luz" "Solo podemos dejar huella con nuestra acción continua"
07.10.2019
Jesús Portilla
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¿Te imaginas invertir en algo que sea rentable siempre? ¿En algo que no pierda valor nunca? ¿En aquello que aun dando poco te devuelve mucho? ¿Tú no has sentido algo así cuando has dado un abrazo a alguien? ¿No has sentido una gran satisfacción al haber dedicado tiempo a escuchar a una persona que tan solo necesitaba hablar? ¿No has sentido algo en tu interior cuando has regalado una sonrisa a ese que viene triste, serio, pensativo y agobiado haciéndole sentir la esperanza? ¿O tú mismo al ser atendido por alguien alegre, que te escucha, que desea ayudarte, que te aconseja con la mejor atención? ¿Y cuando un niño te muestra su felicidad porque le has devuelto la pelota? Pues aunque no te hayas parado a pensarlo, ese es el amor, esa es la mejor inversión para tu vida: el trato con las personas, el hacer feliz a quien tienes enfrente, el regalar sonrisas, el escuchar, el compartir aunque sea tan solo tu conocimiento. Por eso cuando por la mañana salimos a la calle, al trabajo, a la universidad, nuestra mochila debe llenarse de alegría, de sonrisa, de confianza, de escucha, de esperanza e ir repartiendo amor a nuestro paso que sin lugar a dudas vencerá sobre los problemas, las batallas, las discusiones o sobre esos cambios o nuevos retos que se crucen en el nuevo día. El amor tiene un gran poder transformador. El amor es una inversión para tu vida que todo lo puede. El amor es un activo y siempre logra que suban las «acciones», esos valores que no cotizan precisamente en bolsa pero que sí cotizan en el sentido que damos a nuestra vida, y aunque provoque alguna caída y señales de volatilidad, siempre se recupera y alcanza cotas muy altas manteniendo una línea ascendente. El amor, aunque no cotiza en bolsa, siempre produce ganancias en el corto y en el largo plazo. Es una inversión segura con la que nunca se pierde. Cuanto más se invierte en el, más ganancias se recibe, siendo además contagioso con el virus de felicidad que transmite. Es la mejor inversión en «valores», esos valores que aunque no pertenecen al IBEX, al NASDAQ, al Dow Jones o al S&P 500, son los que más alto cotizan y los que generan mayor rentabilidad, una rentabilidad que tiene una clara tendencia alcista y un efecto multiplicador y duradero que produce amplias ganancias en esa amplia cartera de valores que llevan hacia la felicidad: alegría, respeto, tolerancia, paciencia, generosidad, comprensión, humildad... Los vacíos del corazón no se llenan con dinero, se llenan con amor. El amor siempre une y logra que la competitividad se convierta en compartir; que el estrés y las prisas, se conviertan en tiempo para escuchar y ayudar; que ese maravilloso fruto del trabajo generador de riqueza, se convierta en generosidad. Ten en cuenta que cuantos más caramelos repartes, menos caramelos te quedan, pero cuanto más amor repartes, más amor recibes; porque cuando más ayudas a los demás, más te ayudas a ti. No lo dudes, el amor es la mejor inversión para tu vida. Muchas gracias por estar aquí y compartirlo.  "Solo podemos iluminar el mundo si transmitimos luz" "Solo podemos dejar huella con nuestra acción continua"