La importancia de dejar huella en tu vida
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El podio de los triunfadores

 

 

 

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04.08.2017
Jesús Portilla
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La vida tiene muchos y solitarios puentes que cruzar —unos más difíciles que otros—, pero que siempre te permitirán encontrar nuevos lugares, ver las alturas y aferrarte con fuerzas en el vacío, unir las distancias que te impedían llegar, despertar la confianza en ti mismo para acabar con las dudas, arrancar de tu interior la valentía venciendo los miedos a lo desconocido, sortear los mil y un obstáculos que te hacían tropezar, y descubrir cada uno de tus dones y capacidades que harán posible lo imposible. Hoy transcribo la carta de uno de los muchos jóvenes que —con valentía—, dan un paso adelante hacia su futuro profesional, dirigiendo el camino hacia sus sueños comenzando una nueva vida. Lo que expresa esta joven, es el sentimiento de muchos otros que también han tomado igual o parecida decisión, ante la soledad que uno se encuentra en ese camino de la vida que lleva hacia el destino deseado. El mensaje lo recogen palabras llenas de amor, de pasión, de sentimiento y de fuerza para infundir de ánimo ante esas difíciles decisiones que tocan el alma y el corazón, y conducen hacia ese podio de triunfadores que cada uno anhela personal y profesionalmente. Aquí lo tenemos: «Llegó el momento. La verdad es que siempre me he considerado una persona muy independiente al igual que valiente, pero confieso que tengo miedo. Nadie realmente es capaz de elegir sin miedo, pero aquello que al principio asusta puede que sea el comienzo de algo estupendo. »Creo que muchas veces rechazamos oportunidades que pueden ser buenas para nosotros por el miedo, pero también pienso que hay que probar y arriesgar. Es preferible probar y ver si te gusta, o si no, arrepentirte toda la vida pensando que deberías haber aprovechado esa oportunidad. »Por lo pronto, me voy entre 6-10 días para adaptarme y formarme en mi nuevo puesto de trabajo. Siempre tendré la opción de decir que no y volver... De lo malo también se aprende. Pero si definitivamente me quedo, estaré un mínimo de 6 meses a 2000 km de mi casa. No es el trabajo de mi vida —eso lo tengo claro—, pero es el comienzo perfecto para conseguir una gran experiencia. »Me voy contenta, con ganas, con ilusión, y sobre todo con los brazos abiertos para todos los que me vengáis a ver :) y para acoger a mis nuevos amigos y compañeros. Eso sí, tengo muy claro lo que me va a costar dejar a mi familia, de la que jamás nada ni nadie me podrán desenganchar. ¡Les voy a echar tanto de menos! »Gracias amigos. Gracias a todos los que en estas fechas tan malas habéis sacado algún hueco para despediros de mí. Gracias a todos los que me habéis hecho sentir especial con fotos en vuestros perfiles en las que salgo yo. Gracias por ese precioso vídeo familiar. Gracias por todas las comidas, cenas, meriendas, paseos y sorpresas de despedida. Gracias por los besos, abrazos y mensajitos. Gracias a mis ya «excompis» que durante año y medio han sido como otra familia, me han dado la disciplina suficiente para sacar todo mi trabajo adelante; más que compañeras, amigas. Gracias a esa gran persona que tengo lejos, porque hace que sonría a diario y sea más positiva. »Gracias a esa familia que aguanta mis crisis de ansiedad, mis ataques de ira, mis peores días, mis caprichos, mis tristezas, pero que ante todo vive mis alegrías, me cuida cuando estoy «malita», me miman, sacan las uñas cuando se trata de protegerme, me hacen vídeos para animarme. Gracias por quererme. ¡Gracias Ohana!» »Puedo decir que tengo la mejor FAMILIA que no elegí, y la mejor familia que si elegí. Os quiero familia, os quiero amigos. »Nos vemos pronto. La aventura nos aguarda». Despedida muy emotiva —con mensajes importantes— y que reúnen en cada una de sus palabras una fuerza interior que sale del alma y que quiere hacer llegar a todo ese «mundo» que la ha convertido en quien es y la transformará en lo que quiere ser, expresando su gratitud y su dolor por la separación, ese dolor que sin duda le hará crecer. Multitud de jóvenes tendréis que enfrentaros a decisiones parecidas —una vez acabáis vuestros sus estudios—, para acceder a ese puesto laboral. Decisiones que como en este caso, conllevan dejar tu país, tu ciudad o tu familia y enfrentarte a un mundo desconocido que en principio despierta los miedos que permanecían dormidos o inexistentes al amparo de la familia. Pero la vida siempre va a estar llena de decisiones y siempre te va a exigir que des un paso adelante y cojas las riendas para manejarte en cualquier situación. Habrá equivocaciones, errores, lamentos que te irán formando y llenando de experiencia, esa experiencia que te hará madurar, que te hará crecer y poder tocar el cielo, esos aciertos y éxitos que también serán el fruto de decisiones bien tomadas después de vencer los miedos. ¡Ánimo, decídete! Da ese paso adelante como esta joven. No tengas miedo. El miedo es solo una puerta cerrada que hay que abrir para descubrir lo que se esconde tras ella; el miedo solo es una sensación que desaparece en el momento en que decides arrebatarle su poder enfrentándote a él. Tu valentía siempre será superior si confías en tus capacidades. En el siguiente artículo podrás participar de las experiencias vividas en esa nueva vida. No te olvides compartirlo en las redes. Muchas gracias.
24.07.2017
Jesús Portilla
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Tú sabes eso de que cuando surge, surge. Pues los flechazos son como las oportunidades, y las oportunidades son como los flechazos. Se presentan, te dicen: «¡hola, soy tu oportunidad!» ¿Y tú que haces? ¿Huyes asustado creyendo que es un fantasma o miras, te fijas bien y te dices: «me está hablando a mí», e inmediatamente reaccionas, vuelves a mirar detenidamente y tu cerebro se pone a trabajar rápidamente? Sí, es verdad, es conmigo con quien está hablando y, ¡madre mía qué guapa es! Además parece simpática, inteligente y es ella la que se ha acercado a mí. Sí, hombre sí, es el flechazo. ¡Esa es tu chica! La mujer que estabas buscando —o para ellas— el príncipe azul. Es decir, Flechazo Pérez u Oportunidad Benítez. ¿Y ahora qué? ¿Vas a cerrar ese paraguas que te tiene aterrorizado porque no sabes, no estás seguro, tienes miedo, piensas qué dirán, esto no es verdad, no me puede estar sucediendo a mí, alguien se ha equivocado…? Es así, no le des más vueltas, cuando surge, surge. Te lo has ganado, llevas apostando por ello mucho tiempo y ahora surge la oportunidad, el flechazo mutuo, alguien que te quiere, alguien que se ha dado cuenta de tu trabajo, de cómo eres, que ha pensado en ti y en tu proyecto. Y ahí estás tú que también quieres ofrecer tu corazón y poner todo tu alma en esa fantástica oportunidad. ¡Qué bonito es el amor! ¿Verdad? Los flechazos no son para el verano. Los flechazos surgen, y cuando surgen, es porque te lo has ganado. Llegará tu flechazo, llegará tu oportunidad. No lo dudes. Porque cuando se sigue y se sigue, siempre consigue. Continua trabajando, no dudes nunca de tus capacidades y ten confianza porque tu oportunidad está llegando. Muchas gracias por estar aquí y no se te olvide darle también la oportunidad a otros, compartiendo y haciéndoles llegar este mensaje.
12.07.2017
Jesús Portilla
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Hoy os cuento una experiencia personal que he vivido durante unos cuantos meses y que me ha hecho ver de cerca que lo humano es la consecuencia de gestos, detalles y pequeñas cosas que hacemos cada día y que se convierten en grandes cosas, ante las personas que se tienen enfrente. Eso es hacer grandes las cosas pequeñas, ponerles amor, ponerles corazón y ponerles cariño. Aunque no lo parezca, estoy hablando del dentista, de ese lugar al que tenemos tanto miedo a ir o que simplemente nos resulta tan incómodo, que retrasamos su visita lo más que podemos. Pero —en mi caso—, después de haber sufrido anteriormente experiencias no gratas que me han hecho «temer» a estos profesionales, tengo que quitarme el sombrero ante la calidad, la profesionalidad y sobre todo el cariño demostrado por Eva y por Emma, que se han convertido en personas importantes para mí, permitiendo hacerles partícipes de mi vida y poder sentir la suya. Una vez superadas las diferentes sesiones, me llamó la atención ver este mensaje:«Queremos que sonrías más que nunca y que también hagas sonreír a todos los que te rodean». Suena bien como mensaje publicitario que inmediatamente nos hace pensar en unos dientes sanos y preciosos que mostrarán en nosotros una sonrisa seductora y cautivadora. Pero en el caso de «Edent» —así se llama este clínica dental—, es un hecho que se produce cada uno de los días que tienes que acudir a tu cita correspondiente. Cuando entras en esta clínica dental, lo primero que recibes es el saludo y la sonrisa que te transmite Emma, dentro de un ambiente tranquilo que invita a la relajación, en el que está todo tan cuidado, que rara es la vez que tienes que esperar unos minutos, minutos de espera que si en algún momento se producen, Emma los convierte en segundos, desviando tus posibles nervios hacia alguna conversación que te haga olvidar los miedos. Tanto Emma cuando te recibe, como Eva cuando hace sus diferentes intervenciones, te transmiten su sonrisa, su tranquilidad y su cariño, haciéndote sentir bien, a gusto, confiando desde el primer momento en su valoración, en sus consejos, en su profesionalidad, poniéndote directamente en sus manos porque sabes —y te hacen saber—, que estas en buenas manos, unas manos que saben lo que se tiene que hacer y que lo van a hacer de la mejor forma posible, con el máximo cariño posible y al mejor precio posible. No exagero nada. Cuando ves a un profesional —una gran profesional en este caso—, que te observa, que intenta ver lo que sientes, que te mira a los ojos, que te escucha, que te orienta, que te aconseja —sin ningún ánimo de cobrar más o menos—, que te cuida y se preocupa por ti día tras día para que no sufras, para que te sientas tranquilo, para que descanses de posturas incómodas, con delicadeza, sin prisas, manteniendo gratas conversaciones del día a día de cada uno, y cuando además te llama a casa por la noche para preguntar que tal estás, sinceramente hay que darle un gran aplauso y una felicitación. Ya sabéis que para mí, eso es llegar al podio de los triunfadores haciendo grandes las cosas pequeñas, triunfando como persona en el día a día de cada uno, dejando una huella importante y manteniendo el principio de la Madre Teresa de Calcuta: «No dejes que nadie se acerque a ti, sin que al irse se sienta mejor y más feliz», frase que repito en muchos de mis artículos. Después de las experiencias pasadas y a parte de todo lo comentado anteriormente, me sorprendió lo perfeccionista que puede ser un gran profesional cuando su trabajo, no es que lo quiera hacer bien, sino que lo quiere hacer súper bien. Cosas que incluso uno mismo las daría por buenas  —porque parece que están perfectas—, requieren nuevamente la minuciosidad y el detalle para conseguir un trabajo y un acabado sobresaliente. ¿No es este un valor importante a tener muy en cuenta? Calidad, profesionalidad, cariño, eso es lo que diferencia a los grandes profesionales y a las grandes personas, eso es tener presentes los valores en cada acción que emprendemos y con cada uno de los que estamos, eso es llegar a casa y sentirse orgulloso cada día del trabajo hecho porque uno ha puesto y ha dado lo mejor de sí mismo. Nuestra felicitación de parte de esta familia para estas grandes profesionales, que ya formáis parte de nosotros. Sois un ejemplo a seguir. Muchas gracias. Muchas gracias también a vosotros, mis lectores, por estar aquí y por favor, no olvidéis compartirlo para procurar un mundo mejor entre todos. Imagen: Pixabay