La importancia de dejar huella en tu vida
La importancia de dejar huella en tu vida
 

Accede directamente al blog en este enlace:

El podio de los triunfadores

 

 

 

Aquí tienes las últimas entradas

 

 

16.09.2018
Jesús Portilla
Ningún comentario
Entre las definiciones de la virtud de agradecer podemos leer: «La gratitud es un sentimiento, emoción o actitud de reconocimiento de un beneficio que se ha recibido o recibirá». «Es valorar lo que tienes y recibes». «El agradecimiento es la memoria del corazón (Lao Tse)». Nos pasamos el tiempo pidiendo y, ¿cuántas veces lo hacemos agradeciendo? No nos damos cuenta de las cosas que tenemos hasta que no las perdemos. Y es que desde que amanece el día, vemos infinidad de bienes a nuestro alrededor que han estado siempre ahí y por lo tanto no le damos ningún valor. No sé tú, pero cuando yo me despierto me siento un privilegiado. Empiezo a percibir todo lo que me rodea y me doy cuenta que no le doy toda la importancia que tiene el haber dormido plácidamente en una cama, ver a mi fantástica mujer a mi lado, el desayuno, mis hijos, la ducha, mi hogar, la salud... Cantidad de maravillas a mi alrededor en apenas diez minutos de haberme despertado. El agradecimiento es una gran huella que podemos dejar en cada uno de los momentos del día como reconocimiento hacia todos los dones y bienes que recibimos, y no me refiero solamente a los materiales, sino la cantidad de atenciones y servicios que llegan a nosotros gratuitamente: las sonrisas, los favores, las ayudas, los conocimientos, los consejos y mensajes de todas las personas con las que nos cruzamos desde que amanece hasta que nos acostamos de nuevo. El agradecimiento es una de las virtudes más grandes y no nos detenemos a darle el valor tan importante que tiene, sucediendo el día lleno de quejas, insatisfacciones y críticas, dedicándonos además a pedir y pedir sin comprender que no podemos recibir si no sabemos agradecer. Imagina por un momento que alguien te ayuda o te hace una gran favor y tú no muestras el más mínimo agradecimiento. ¿Para qué te va a hacer más favores, si ni siquiera te has dado cuenta del esfuerzo que le ha supuesto dedicar su tiempo a ti? Imagina que tu pareja dedica toda una mañana a prepararte una fantástica comida y para ti simplemente ha sido una comida más. ¿Para qué va a perder su tiempo en prepararte una nueva comida? Imagina que tu vida transcurre entre quejas y envidias. ¿Para qué vas a recibir más bienes si los que tienes pasan desapercibidos para ti, fijándote solo en aquello que no está a tu gusto? Imagina los dones que tienes y que nunca te has detenido a agradecer. ¿Para qué vas a recibir más, si los que tienes no son agradecidos ni parecen tener ningún valor para ti? El agradecimiento es un gran reconocimiento que engrandece. Es importante detenerse en la cantidad de mensajes que nos recuerdan la importante huella que deja el agradecimiento en nuestra vida y en la vida de los demás: El que da no debe volver a acordarse, pero el que recibe nunca debe olvidar (Máxima Hebrea). Y es que olvidar todo lo que tenemos es una muestra de ingratitud que cierra las puertas a la acción de recibir. La primera semilla para la abundancia es el agradecimiento. Porque si no agradeces lo poco o mucho que tienes, para qué vas a recibir más. Porque cuanto más consciente eres de las cosas buenas que hay en tu vida, más cosas buenas se seguirán manifestando. La gratitud siempre es riqueza, mientras que la queja y crítica continua es pobreza. Porque hasta cuando se agradece lo poco que se tiene, la pobreza se vuelve grandeza. Las grandes personas son agradecidas porque eso les engrandece. Agradecer sienta bien y hace sentir bien a los demás. La gratitud en silencio no sirve a nadie. La gratitud no puede quedarse dentro de uno mismo, hay que expresarla y hacerla sentir. Aunque no se debe esperar la gratitud, siempre es un acto de reconocimiento que llega al corazón. La raíz de todo bien reposa en la tierra de la gratitud (Dalai Lama). Es una raíz que siempre hace crecer las ramas de la vida. El agradecimiento siembra los campos y los llena de frutos. ¿Cuántos frutos deseas recibir y compartir? La gratitud se da cuando la memoria se almacena en el corazón y no en la mente (Lionel Hampton). Acordarse y sentir en el corazón lo que uno recibe, transmite y comparte felicidad. El hombre sabio no se aflige por lo que no tiene, sino que se alegra por lo que tiene (Epícteto). La gratitud es un gran signo de sabiduría que abre puertas a nuestro paso. Debemos encontrar tiempo para detenernos y agradecer a las personas que marcan la diferencia en nuestras vidas (John F. Kennedy). Un segundo de agradecimiento puede llenar un día felicidad. Eckhart Tolle decía: «Cualquier cosa que creas que el mundo no te está dando es tal vez porque tú no se la estás dando al mundo» ¿Para qué te va a dar, si tú no das y no agradeces siquiera lo que te ha sido dado hasta ahora? «La práctica es dar lo que quieres recibir». Si quieres recibir gracias, debes aportar tus dones y gracias. «La abundancia siempre nace de ti». Hay que saber agradecer para engrandecer. Ya sabes: lo que das, te lo das; lo que no das, te lo quitas. Cuando no agradeces, dejas de recibir. Muchas gracias por estar aquí y compartirlo.  "Solo podemos iluminar el mundo si transmitimos luz" "Solo podemos dejar huella con nuestra acción continua"
05.09.2018
Jesús Portilla
Ningún comentario
Importante que reúnan los siguientes requisitos: • Empresas de cualquier sector, cuyas políticas corporativas impacten positivamente en el bienestar del trabajador y se adecúen a sus necesidades. • Empresas honestas, serias, con afán de servicio, que procuren soluciones y mejoras dirigidas a obtener beneficios compartidos entre clientes, empresa y trabajadores. • Con dilatada experiencia en la gestión de personas, sabiéndolas engrandecer y hacer brillar,  y con una fuerte capacidad de motivación siendo parte importante de su felicidad. • Empresas orientadas a las personas y con la sabiduría necesaria para crear un buen ambiente laboral, sabiendo que la creación de ilusión y entusiasmo aumenta la productividad y los beneficios. • Que sean un referente en innovación, calidad, afán de servicio y atención, sabiendo enamorar a sus trabajadores y a sus clientes. • Empresas capaces de poner a los empleados por delante de los clientes, para que estos siempre sean lo más importante, dedicándoles la mejor atención y servicio. • Organizaciones con capacidad para establecer objetivos absolutamente realizables que generen el ánimo, la actitud y el interés en su consecución. • Con líderes valientes para caminar delante de cada proyecto, sabiendo capacitar y defender en justicia a su equipo, y los provea de los medios necesarios para el desempeño de sus funciones. Líderes que apoyen la iniciativa, la autonomía y la creatividad, agilizando respuestas y soluciones. • Se necesitan empresas que adopten políticas favorecedoras de la conciliación familiar, entendiendo que este factor de felicidad repercute muy positivamente en el rendimiento del equipo humano. • No es imprescindible el dominio de varios idiomas, pero sí exigible una excelente comunicación con el equipo humano. En resumen: se necesitan empresas que apuesten por poner a las personas en el centro, con gran preocupación e interés en su felicidad de una manera medible y real. Se necesitan empresas que sean excelentes lugares para trabajar y que el cliente lo perciba. Algún día en las empresas también se medirá su potencial por la gestión de las personas que integren su equipo humano. Algún día las empresas serán calificadas con estrellas —como los hoteles—, con valoraciones en diferentes campos, siendo uno de ellos el que defina el buen ambiente y el grado de felicidad de sus empleados. Algún día las empresas que no se hayan adaptado a este cambio de humanización que exige el mundo laboral, serán rechazadas por sus propios clientes, viendo su importante repercusión sobre la calidad, la atención y el servicio. ¡Haz que tu empresa sea un referente! Dejarás una importante huella. Muchas gracias por estar aquí y compartirlo.  "Solo podemos iluminar el mundo si transmitimos luz" "Solo podemos dejar huella con nuestra acción continua"
23.08.2018
Jesús Portilla
2 Comentarios
Ante una pregunta como esta creo que tú, yo y todos, respondemos que la familia, pero la realidad del día a día lleva a uno y otro a priorizar erróneamente acciones y decisiones laborales que van en detrimento de la familia, así como las responsabilidades y obligaciones que conlleva. Es cierto que uno no puede ser un irresponsable y olvidarse de la importancia que tiene el trabajo y los necesarios recursos económicos que necesita una familia, pero igualmente tampoco puede ser un irresponsable relegando a un plano inadecuado a la familia, menospreciando el papel tan importante que va a jugar en el desarrollo de la vida profesional. No se debe olvidar —más bien uno debe tener presente siempre—, que cuando sabes hacer familia, cuando procuras su felicidad, cuando te ocupas de ella, cuando la llevas en tu interior, desarrollas tu trabajo muchísimo mejor, sumando tu alegría al desempeño diario y aumentando tu productividad. He visto amigos, compañeros, ejecutivos y líderes, llegando a ser el número uno de «algo» que en ningún momento proporciona la felicidad que otorga la familia. Sin embargo he visto amigos, compañeros, ejecutivos y líderes que llevaban permanentemente ligada su familia en todas sus acciones y decisiones, y ha sido tal el entusiasmo transmitido, que su éxito no ha sido solo para sí mismo o la empresa sino para el equipo, los compañeros, los clientes y proveedores. El tiempo de la familia es de la familia y cualquier situación laboral, social o lúdica que lo reste, deberá ser compensada y no precisamente con regalos. Es un acto de cobardía e irresponsabilidad cuando uno no se atreve a decir a ese jefe que —día tras día— pretende restar tiempo a tu familia, que tan importante es este deber con el que cumplir, como el de efectuar un determinado trabajo. La urgencia que muchas veces requiere ese trabajo, suele venir de problemas de organización  y planificación o compromisos no evaluados con los ejecutores del mismo. La familia es un pilar tan fundamental en la vida de cada uno y cuando ese pilar se resquebraja, se ve afectado todo lo que te rodea. Es cierto que determinadas acciones o decisiones que se toman con respecto a la familia, pueden ser un freno para un mejor puesto, mayor sueldo o más prestigio, pero por la misma regla de tres y con mucha mayor importancia, pueden provocar en el seno de la familia un mayor desarraigo con la pareja, con los hijos, su crecimiento, su educación y su futuro, restando importancia hacia los valores fundamentales. En mi vida profesional he antepuesto en muchas ocasiones la familia a ampliaciones de horarios, incrementos de jornadas, reuniones maratonianas, así como a "copas y celebraciones" que me apartaban o restaban mi dedicación y cariño hacia mi mujer, mis cuatro hijos y demás familiares. ¿Podría haber llegado más alto? No sé si a nivel profesional y económico habría llegado más alto, pero lo que os aseguro es que como hijo, hermano, sobrino, tío, marido, padre y abuelo, he conseguido llegar mucho más alto y me ha proporcionado mayor felicidad a mí y a los míos. Lo importante es lo más importante. Tienes que defender la familia. Tu pareja y tus hijos te necesitan. Hay que estar donde tienes que estar cuando tienes que estar: en casa, con tu pareja, practicando la maravillosa comunicación, en el colegio, en una reunión con profesores, en un festival, en un cumpleaños, jugando con tus hijos, escuchándoles, educándoles, enseñándoles, en el médico, paseando, riendo juntos y transmitiendo felicidad a tu alrededor en familia y sin olvidarte de contagiar a los demás miembros. No quites tiempo a la familia, porque cuando quieras recuperarlo puede que sea demasiado tarde. Ten presente que la huella que hayas dejado en tu familia, siempre será mucho más profunda que la de tu trabajo y siempre te proporcionará mayor felicidad. Muchas gracias por estar aquí y compartirlo.  "Solo podemos iluminar el mundo si transmitimos luz" "Solo podemos dejar huella con nuestra acción continua"