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Ya hablaba algo de esto en mi anterior artículo, pero creo que merece la pena insistir.
Raro es aquel que en su vida no ha deseado un milagro; bien personal, bien familiar, bien laboral o bien para que este convulso mundo cambie. Pero también incluso a alguno se nos ha hecho patente en un momento de nuestra vida.
¿Y cuántas veces nosotros mismos hemos podido ser el milagro que alguien esperaba o alguien ha podido ser ese milagro para nosotros?
El mundo está necesitado de milagros. ¡Hay tanta gente que sufre y tanta gente perdida, desnortada, que vive sin saber para qué!
Pero ese milagro puedes ser tú. Tú puedes ser ese ángel que alguien espera.
Tú puedes ser la puerta para que esa persona salga de la oscuridad y encuentre la luz.
Tú puedes ser una llama que ilumine y consuele al que lo necesite.
Tú puedes ser el abrazo que alguien esté esperando para sentirse querido.
Tú puedes ser quien escuche y se interese.
Tú puedes ser la respuesta a eso que inquieta y preocupa.
Tú puedes ser la ayuda que alguien necesita para no ahogarse.
Tú puedes ser quien tienda la mano para cruzar el puente.
Tú puedes ser el que abra los ojos al que los tiene cerrados.
Tú puedes hacer que el corazón de alguien vuelva a latir.
Tú, con tu ejemplo, puedes enseñar lo que es hacer el bien.
Tú puedes transmitir esas palabras que esa persona necesita para actuar.
Tú puedes ser quien enseñe al que no sabe.
Tú puedes ser el que anime a quien ha perdido la confianza.
Tú puedes ser quien defienda al que se encuentra solo.
Tú puedes defender la verdad.
Tú puedes ser quien acompañe ante el miedo y el dolor.
Tu puedes ser quien enseñe el bien hacer con tu propio ejemplo.
Tú puedes ser el que deje una gran huella por donde hayas pasado.
Tú puede ser quien deje un buen recuerdo en su vida.
Tú puedes ser quien con una palabra tuya sobre Cristo, cambie una vida.
¿No crees que estar donde debes estar es un milagro para quien te espera?
¿No crees que el hacer lo que tienes que hacer puede ser el milagro que alguien necesita?
¿No crees que el actuar con justicia es lo que alguien reclama?
¿No te has encontrado nunca a nadie que te haya trasmitido luz?
¿Por qué no puedes ser tú mismo la luz?
La oscuridad siempre seguirá si nosotros no ponemos luz.
¿Por qué no dejas un buen recuerdo a tu paso y en tu vida? Los buenos recuerdos pueden salvar. Tal vez ese recuerdo, algún día pueda hacer recapacitar a aquella persona.
«Que nadie se acerque jamás a ti sin que al irse se sienta un poco mejor y más feliz» (Santa Teresa de Calcuta).
«Cualquier acto de amor y misericordia hecho al prójimo necesitado, Jesús lo recibe como hecho a sí mismo» (Mt 25: 36-40).
Muchas gracias por estar aquí y compartirlo. "Solo podemos iluminar el mundo si transmitimos luz""Solo podemos dejar huella con nuestra acción continua"
Me comentaba el otro día una persona, la satisfacción del trabajo bien hecho después de un día complicado. Uno no sabe quién está mirando cuando trabaja bien y da un buen servicio, hasta que alguien te para, te felicita y te da las gracias por tu bien hacer.
¡Qué sensación tan maravillosa! ¿Verdad? ¡Qué bien se siente uno cuando hace el bien!
¡Qué bien se siente uno cuando trabaja, ayuda, colabora y dirige a bien!
Cuando uno hace el bien, no solo disfruta, sino que se olvida de sus propios problemas.
¿No nos conmueve y toca el corazón cuando vemos a alguien tener un gesto entrañable?
Vale la pena ver la mirada, la sonrisa y la muestra de agradecimiento cuando has tenido un momento de bondad o detalle con alguien.
Puede haber sido un día complicado, pero la satisfacción del trabajo bien hecho, lo supera todo.
Hay personas que se cruzan en nuestra vida y a su vez nosotros nos cruzamos en la de otros. ¿Por qué no aprovechar ese momento para hacer lo que hay que hacer?
Ninguno estábamos allí por casualidad. ¿Eso no nos hace pensar por qué y para qué?
Nadie disfruta haciendo el mal, porque después de ese rato de supuesto triunfo por haber "gozado" destruyendo aquello o a quienes se cruzan en su camino, viene el gran vacío interior que va rompiendo el corazón.
Siempre duele hacer el mal, porque va destruyendo tu corazón. Sin embargo, nunca duele hacer el bien porque ves que tu corazón te va haciendo crecer en el amor y la felicidad.
¿Nos damos cuenta de las heridas que causamos cuando hacemos el mal y el beneficio que proporcionamos cuando hacemos el bien?
Si miramos atrás, nos podemos preguntar: ¿Cuánto bien he dejado de hacer cuando pasé de largo, cuando no le escuché, cuando necesitaban cariño y no lo di, cuando necesitaban ayuda y miré para otro lado?
¿Es igual la ansiedad, el desasosiego y la mala conciencia, que la paz interior?
Es duro dejar pasar la vida sin haber sembrado una buena semilla.
Es verdad que hay mucha cizaña en el mundo, pero hay mucho más trigo. Lo que pasa es que el mal hace mucho ruido y el bien es silencioso. La semilla del bien crece sola en el silencio del corazón.
No dejemos que sea la cizaña la que crezca en nuestro corazón, sino la buena semilla. Rechacemos la cizaña que el mundo pretende mantener al lado del trigo.
Nadie somos trigo limpio, también guardamos cizaña en nuestro interior. Mucha capacidad de bien, pero también de mal. Tenemos que hacer que los brotes del bien maduren y sobresalgan. Vencer el mal de cada día a fuerza de bien.
¡Y qué importante es sentir! Cuando uno no siente, no le importa nada de lo que hace ni de lo que ocurre con lo que hace. Cuando uno no siente, el corazón está muerto.
¡Qué importante es hablar de Dios sin pronunciar su nombre! En nuestra forma de actuar, en nuestra mirada, en nuestra sonrisa, en nuestra alegría, en nuestra palabra. Un gracias, un desear buen día, una felicitación por el servicio recibido.
"No hables de Dios a quien no te pregunta, pero vive de tal manera que te quieran preguntar por él" (San Francisco de Sales).
"En la familia, el amor vale más que las cosas. En la amistad, la lealtad vale más que el interés. En el trabajo, la conciencia vale más que el beneficio. En la sociedad, el bien común vale más que el egoísmo" (Diego Ángel Moreno Mialdea).
El río que se estanca y no fluye, huele mal. No dejemos que se estanque.
Es muy bonito pasar por la vida con una mirada limpia, tratando de descubrir el bien que hay en cada una de las personas. Por lo demás, yo me conformo con ser esa pequeña lamparita que alumbra en la noche del mundo.
"Es bueno entonces, repasar el propio pasado para recordar esas cosas que nos hacen sonreír, esas acciones importantes que han brotado de nosotros, esas cosas positivas que logramos hacer o decir, esos momentos que nos hacen sentir que valía la pena nacer." (Mons. Víctor Manuel Fernández)
Frente a la actitud de los enemigos que disfrutan haciendo el mal, Jesús disfruta “haciendo el bien”. Y no sólo hace el bien, sino que el bien “lo hace muy bien”. “No grita, no vocifera”, no quiere aplausos ni alabanzas, sino “la complacencia del Padre en el silencio” ( Raúl Romero López).
Muchas veces el milagro que se desea eres tú.
Muchas gracias por estar aquí y compartirlo. "Solo podemos iluminar el mundo si transmitimos luz""Solo podemos dejar huella con nuestra acción continua"
Me encantaría que mucha gente con la que me he cruzado en mi vida tuviera un buen recuerdo mío.
Sería fantástico pensar que uno ha ido por el mundo haciendo el bien, siendo un don para los demás, habiendo estado cuando nos han necesitado.
En nuestro trabajo, con nuestros compañeros, con los clientes, con la gente de la calle, con nuestra familia, con todo aquel que necesita que se le escuche, con quien necesitaba un abrazo...
Y surgen muchas preguntas: ¿Cuántas veces hemos huido de nuestras responsabilidades? ¿Cuántas veces hemos sido conscientes de cosas que estaban mal y no hemos hecho nada por cambiarlas?
Al final no es solo que haya mal en el mundo, sino que haya hombres buenos que no hagan nada. Esta es una variante de lo que dijo Edmund Burke y que tanto se aplica ahora, porque los buenos siguen sin hacer nada.
El mundo no puede cambiar si nosotros no cambiamos.
¿Pero por qué tengo que cambiar yo si son los demás quienes lo hacen mal?
Porque todos podemos hacer algo más de lo que hacemos.
La solución está en poner un poquito de corazón a la vida. Ser un don para los demás.
"De la abundancia del corazón, habla la boca" (Lc 6:45).
El problema es que ahora no hay corazón. Ha desaparecido.
Leía el otro día una pregunta que muchos se hacen ahora:
¿Cuánto valgo?
¿Pero de qué depende tu valor?
¿De lo guapo o feo que seas, de la edad que tengas, de tus capacidades, de tus éxitos profesionales o laborales, del dinero que tienes, de la opinión que otros tengan sobre ti, de lo que te aplaudan, del número de seguidores en tus redes sociales?
¿De verdad podemos pensar que nuestro nombre puede figurar en el libro de la vida eligiendo esas prioridades?
En ocasiones hay que elegir entre merecer que pongan tu nombre a una calle o merecer que escriban tu nombre en el libro de la Vida. Yo, prefiero lo segundo.
Decía el Papa León XIV (13-02-2026):
"Por eso, me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz".
Seguro que así, pondríamos un poquito de corazón a la vida.
Vencer el mal con el bien es la consigna divina.
Salir cargado con buena semilla y sembrar. Con una buena semilla capaz de cambiar el mundo.
No debemos cansarnos nunca de sembrar, ni de darlo todo por perdido.
Hay que sembrar aunque se fracase, porque ningún fracaso es inútil; más bien es una enseñanza para aprender.
Lo importante es no salirse del camino; y si lo hacemos, volver a él, porque si no, estamos perdidos.
¿Nos atrevemos a mantener este propósito?:
Empeñarnos en hacer un poco más felices a las personas con quienes nos vamos a encontrar en este día. Que saquemos fuerzas para no cansarnos nunca de hacer el bien a nuestros hermanos y quitar de ellos todo lo que les haga sufrir. Que estando con nosotros, la vida se les haga un poco más fácil y placentera.
¿Nos damos cuenta que solo nos van a juzgar por el amor que hemos dado?
Muchas gracias por estar aquí y compartirlo. "Solo podemos iluminar el mundo si transmitimos luz""Solo podemos dejar huella con nuestra acción continua"