La importancia de dejar huella en tu vida
La importancia de dejar huella en tu vida
 

Accede directamente al blog en este enlace:

El podio de los triunfadores

 

 

 

Aquí tienes las últimas entradas

 

 

22.10.2021
Jesús Portilla
Ningún comentario

¿Qué piensa la gente de ti? La inmediata respuesta puede ser que poco te importa lo que piensan y digan de ti. Pero sabemos que esto no es verdad, porque a todos nos afecta en mayor o menor manera y además nos influye directamente en nuestra relación con los demás beneficiándola o perjudicándola.

Hace años, alguien muy allegado a mí quiso hacer una especie de encuesta entre todos los empleados de su empresa, para que cada uno y en plan anónimo, expresase su opinión sobre todos los jefes y directivos. La idea era que algunos se diesen cuenta de la opinión que tenían de ellos y mejorasen su comportamiento con sus equipos, con miras a sacar mejores resultados de todos con ese cambio de actitud, que por otro lado sí se requería de los empleados. ¿Pero sabéis lo que pasó? Que no le dejaron hacerla. Parece ser que tenían miedo a saber la verdad y a tener que cambiar o mejorar, porque supuestamente ellos todo lo hacían bien, no tenían problemas con sus equipos y tampoco tenían que rendirles cuentas.

La verdad es que a nadie nos gusta recibir opiniones y menos cuando estas sabemos o intuimos que no van a ser satisfactorias para nosotros. Pero esto es importante en todos los ámbitos de la vida, aunque no nos guste que nadie nos corrija o nos diga lo que ve mal en nosotros porque tendríamos que plantearnos estas preguntas:

 ¿Cómo vamos a mejorar entonces? 

¿Cómo vamos a saber si verdaderamente prestamos atención a los que nos dicen? 

¿Cómo vamos a saber si nuestras palabras no son las adecuadas? 

¿Cómo vamos a saber si estamos equivocados con una cosa o con otra? 

¿Cómo vamos a recibir consejos, aportaciones o ideas si nuestros oídos están cerrados a aquellos que consideramos por debajo de nosotros?

¿Cómo vamos a saber si actuamos correctamente con nuestra pareja, con nuestros hijos, con nuestra familia o nuestros amigos si estamos cerrados a saber lo que piensan sobre nosotros?

Porque todos creemos que somos fantásticos pero, ¿cómo somos ante los ojos de los demás?

Podemos pensar que somos atentos, cariñosos, trabajadores, simpáticos, buenos amigos, personas en las que se puede confiar. ¿Pero de verdad lo demostramos con obras ante los ojos de los demás? ¿O solo es apariencia que se queda en nada cuando algo o alguien nos requiere o necesita?

Es realmente necesario conocerse a sí mismo pero no ante el espejo que solo refleja el exterior. Para descubrir nuestro interior habría que hacer un gran examen de conciencia y escuchar lo que opina la gente sobre nosotros: nuestra pareja, hijos, familia, colaboradores, amigos, clientes... 

No hay otra forma de mejorar, no hay otra forma de crecer. Nuestra vanidad, nuestro orgullo, nuestra soberbia, no nos lo van a permitir. Aunque pensemos o nos digamos que poco nos importa lo que piensen o digan de nosotros, esto no es verdad. Nos importa y nos debe de importar, máxime cuando nuestro obrar y nuestro comportamiento afecta a las personas que tenemos a nuestro alrededor con nuestras decisiones y nuestras acciones.

¿Cómo vamos a poder sacar la paja del ojo ajeno si no nos damos cuenta de la viga en el nuestro? Si no conocemos nuestros defectos, va a ser muy difícil ayudar a los demás con los suyos. Conocer nuestras debilidades nos llevará a superar nuestras dificultades. Esa es la única forma de corregir el rumbo de nuestra vida. Alguien dijo: los corazones se endurecen y nada más que señalan a los demás y no se detienen en señalarse a uno mismo. 

Para cambiar el mundo, primero tenemos que cambiar nosotros.

Debemos de estar preparados para que nadie se cruce en nuestro camino y nos diga: Esperaba más de ti. 

Muchas gracias por estar aquí y compartirlo. "Solo podemos iluminar el mundo si transmitimos luz""Solo podemos dejar huella con nuestra acción continua"

05.10.2021
Jesús Portilla
Ningún comentario

Pixabay - Ulrikemai111

Tal vez haya llegado el momento de plantearte dejar ese trabajo... le decía a algunos que me contaban su penosa situación laboral, pero no precisamente en empresas pequeñas que pueden tener menos medios, sino en empresas grandes o muy grandes que pueden gozar de cierto renombre por su tamaño, número de empleados y ventas, pero que acumulan día a día explotaciones encubiertas y permitidas que atentan contra sus propios empleados, clientes y proveedores sufriendo su poder.

Me da pena que cada vez eso se vaya generalizando y sean muchos los que van a trabajar sin ninguna ilusión o motivación, y aguanten y aguanten para beneficio de esas empresas de las que debieran salir a la luz sus continuos desmanes, aprovechándose de la permisiva legislación laboral.

Muestra tus principios, tus valores, tus conocimientos y profesionalidad, y decídete para dejar esa empresa...

En la que el jefe abusa de ti con tu categoría asignada, con tus funciones, con las responsabilidades, con tu horario, con tu salario...

En la que te «piden» faltar a la ética y que engañes a los clientes, que defiendas una calidad que no existe, que mientas con el plazo de entrega, que escondas la letra pequeña, que vendas lo que nunca se debería vender...

En la que te «sugieren» que confundas a los proveedores y retrases los pagos simulando errores de facturación, defectos de producto inexistentes o «perdiendo» las facturas.

¿A qué esperas para dejar ese trabajo en el que no se reconoce tu valía y en el que te prometen día tras día comisiones, incentivos, promociones, sueldos y mucho humo que no te permite ver la realidad?

Un trabajo en el que tampoco se da importancia a la familia, menospreciando tu tiempo, tus responsabilidades y tus compromisos con ella.

En el que el jefe te utiliza; se aprovecha de ti, de tu sabiduría y de tus ideas, y se apunta las medallas no reconociendo tu mérito y relegándote a un segundo plano.

En el que se humilla y menosprecia a las personas, sin consideración ni respeto alguno, usándolas de mofa y risas ante los demás.

En el que no existe profesionalidad alguna, ni entusiasmo e ilusión por un proyecto o buen servicio, sino por el beneficio económico sin cuestionar los «daños colaterales».

En el que se vive con una continua amenaza y miedo ante esa pérdida de empleo temiendo siempre no encontrar uno mejor.

¿Cuánto crees que va a tardar esa «gran empresa» en autorizar a ese  «gran jefe» a darte la patada? Si no lo deduces, yo te lo digo: El tiempo que tarde en encontrar otro más tonto que tú.

No permitas entrar en esa rueda de la falta de ética y profesionalidad en la que todo vale para un enriquecimiento rápido mediante el engaño y la burla, cosa que además puede causarte serios problemas legales.

Porque cuando un empresario y sus acólitos no tienen principios, sus resultados los conseguirá de cualquier manera, no importando ni qué ni cómo ni quien se queda en el camino. No debes fiarte de las empresas y de la gente que sacrifica la ética para ganar, porque para ellos el fin y su objetivo siempre justifica los medios.

Hay quien crea una empresa para ayudar a las personas atendiendo sus necesidades o dando soluciones a sus problemas de la mejor forma posible, y hay quien la crea solamente para enriquecerse sin importar cómo. ¿En qué empresa quieres trabajar tú?

Tal vez el cuento del pez joven y del pez mayor te pueda abrir los ojos:

El joven vio un suculento gusanillo y antes de que se escapase se lanzó por él. 

El viejo logró detenerle. ¡Espera, no seas loco! Ese gusanillo esconde un anzuelo que está unido a un hilo, que está unido a una caña, que está unida a un pescador. Si lo muerdes, te sacará del agua, te arrojará al fuego y después te comerá. 

El joven que nunca había visto ni anzuelos, ni hilos, ni pescadores y se echó a reír. Le parecía demasiado miedo y excesiva prudencia que así nunca disfrutaría de semejante manjar. Sin dudarlo mucho apartó al viejo y se lanzó. Nunca más se llegó a saber de aquel joven pez. 

La mentira esconde tantas cosas atractivas a la vista, o al gusto; tantas cosas placenteras, que tras una felicidad aparentemente fácil y asequible, esconde una cadena que ata e impide volar en el amor.

Muchas gracias por estar aquí y compartirlo. "Solo podemos iluminar el mundo si transmitimos luz""Solo podemos dejar huella con nuestra acción continua"

21.09.2021
Jesús Portilla
Ningún comentario

 

Hoy toca el reconocimiento, la felicitación y por supuesto el agradecimiento para todas esas personas que con su ejemplo y su testimonio, nos aportan cada día valores para ser más humanos y mejores tanto en el plano profesional como el personal.

Todos los que aquí se relacionan son una pequeña muestra:

Myriam Isabel González Navarro, Patricia Paiva Olmedo, Cipri Quintas, Beatriz Soto Rivero, Mar Escudero Solórzano, Alejandro Tost Tost, Juan Carlos Romero, Sergio Fernández, Víctor Küppers, Javier Fernández Aguado, José Iribas Sánchez de Boado, Inés Torremocha Arroyo, Virginio Gallardo Yebra, Miguel Ángel García Morcillo, Lois Hassen-Bey, Irina Luscan, María José Calvo Ibáñez, Gabriel Gómez González, Maje Gil Carrión, Olga Martínez Palancar, Luis Miguel Herranz Rodríguez, entre otros muchos.

Son personas valientes que luchan por hacer un mundo mejor manteniendo ideas, valores y acciones para humanizar la empresa, para defender a la familia, para poner en primer lugar a las personas anteponiéndolas a ambiciones y egoísmos, procurando transmitir su experiencia y sus conocimientos para luchar por los mismos objetivos. 

Son personas que van dejando huella con su saber hacer escuchando el interior de cada uno y sabiendo sacar el potencial que todos tenemos. 

Son personas que no tienen miedo de ser señalados por defender la educación, el respeto, las buenas maneras, el amor, los valores principales del ser humano y las virtudes, hablando incluso de Dios —aun pudiendo no ser creyentes—, pero dejando claro lo que se esconde en el interior de sus corazones. 

Son personas que se enfrentan a quienes humillan, escuchan a quienes son ignorados y ayudan a quienes no saben, priorizando el amor en sus acciones. 

Son personas que prefieren la humildad, la prudencia y la sencillez antes que el orgullo y la prepotencia. 

Son personas a las que les importa su familia, sus parejas, sus hijos y procuran la felicidad de todos poniéndolos en el lugar que les corresponde, dando testimonios y ejemplos de responsabilidad, sacrificio, esfuerzo y generosidad.

Son personas que no menosprecian a nadie, sino que más bien empoderan a quien tienen delante. Personas que defienden los principios sólidos y las convicciones profundas a pesar de que no se lleven, no gusten o puedan perjudicarlos en su carrera profesional o entre su círculo de «amigos». 

Son profesionales que se ponen en lugar del cliente, en lugar del alumno, en lugar del paciente o en lugar de su colaborador, procurando el mejor entendimiento para dar el mejor y verdadero servicio, atención y solución a las necesidades.

Por supuesto hay muchas más personas que las aquí mencionadas y que tú mismo puedes mencionar por ser merecedores también de este aplauso y reconocimiento.

Incluso también puedes contar con mi reconocimiento para ti que estas leyendo estas líneas y aun pudiendo ser un desconocido, eres un ejemplo a tener en cuenta dando testimonio cada día con tus acciones que parecen no ser vistas por nadie.

Mi sincero agradecimiento a todos y cada uno de los que lucháis por un mundo mejor con vuestro bien hacer diario. Un gran aplauso.

Muchas gracias por estar aquí y compartirlo. "Solo podemos iluminar el mundo si transmitimos luz""Solo podemos dejar huella con nuestra acción continua"