La importancia de dejar huella en tu vida
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El podio de los triunfadores

 

 

 

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04.03.2026
Jesús Portilla
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El otro día escuchaba a María San Gil, en una entrevista que le hacían sobre su trayectoria política y su trayectoria como católica, en el canal de YouTube @SeBuscanRebeldes. Decía alto y claro, que los católicos somos unos cobardes que no salimos al terreno de juego, ni nos atrevemos a despertar las conciencias aun teniendo a Jesús con nosotros, quien nunca tuvo miedo y murió defendiendo la justicia, el perdón y el amor.

A propósito de este tema, es recomendable la lectura sobre la respuesta que da el actor Jaime Lorente sobre los comentarios insultantes que hizo la actriz Silvia Abril, en los premios Goya, sobre los jóvenes cristianos.

Todos cuentan sus alegrías, sus éxitos, los triunfos en sus deportes preferidos, sus viajes, sus juergas y hasta sus desmanes. ¿Y por qué nosotros no somos voz y contamos también las alegrías, las caricias, los consuelos, la fortaleza, la valentía, la esperanza, la felicidad, el amor y la cantidad de regalos que recibimos cada día por ser hijos de Dios y seguir a Jesús? ¿Alguien puede entender que es algo malo contar estas maravillas o que hacemos daño a alguien?

Perfectamente podríamos contar esa felicidad que sentimos cuando estamos con los amigos o con los compañeros, en el trabajo, tomando café o en un simple paseo. Podríamos empezar diciendo: "me ha ocurrido algo que ha hecho vibrar mi corazón desde ese momento; veo a las personas de diferente manera, las escucho y pongo interés en lo que me cuentan, pongo mi empeño en ayudarlas y me siento feliz".  

Todo esto hay que celebrarlo, hay que contarlo, hay que compartirlo y desearlo para los demás, pero sin miedo y con alegría.

Nuestro mensaje no llega porque ni siquiera nos asomamos al terreno de juego, como decía María San Gil en esa entrevista.

Nos callamos en las reuniones de trabajo, así como en pequeños o grandes coloquios, tragando lo que unos u otros pueden decir, contar o criticar, manteniendo el silencio sin opinar o cuestionar la posible injusticia.

Llevamos a nuestros hijos a hacer la Primera Comunión, pero después no damos ejemplo dejando que esa Primera Comunión pase a ser la última, no sea que alguien vaya a decir que somos unos beatos por conducirles en su camino católico. ¿Cómo vamos a desear que nuestros hijos continúen ese camino cristiano si nosotros no les hemos enseñado a participar andando junto a ellos?

Nuestros vecinos y conocidos nos comentan que vienen o se van de juerga y a su vez nos preguntan que a dónde vamos y de dónde venimos, pero nos espanta decir que venimos de rezar el rosario. ¿De verdad alguien puede sentirse ofendido por ello?

Si en el trabajo, en la política, en la universidad, con los vecinos, en la calle..., unos y otros nos presumen de sus andaduras, de dónde vienen y a dónde van, lo que hacen y dejan de hacer, ¿por qué no podemos compartir nosotros si venimos o vamos a hacer un rato de oración, si vamos a hacer unos ejercicios espirituales, un retiro de Emaús, una Eucaristía o vivir la Cuaresma?

Me acuerdo cuando hace años, algunos compañeros me pasaban vídeos pornográficos y aunque yo no me pronunciaba ante ellos, conseguí que dejaran de enviármelos porque se dieron cuenta que yo jugaba en otro equipo. ¿Es que obligatoriamente tenemos que jugar en el suyo?

Tenemos que despertar las conciencias manteniendo los principios, los valores, la ética, la moral, la honestidad, la justicia, el amor, la educación, el respeto, ser agradecidos... ¡Qué maravilla es defender la familia, la vida, el matrimonio, los hijos...! ¿No? ¿Por qué no dar la batalla espiritual católica, cuando los demás defienden otras ideologías que adolecen de valores humanos?

La vida es un regalo con sus alegrías y tristezas que siempre van a depender de quien te acompañe en ese camino. Pero hay que salir al terreno de juego, tenemos que participar. Nos entrenamos cada día, ¿para qué? ¿Cuándo vamos a ser valientes? ¿Cuándo vamos a ser auténticos? Tenemos que decir Sí o decir No porque somos católicos y debemos defender los valores humanos.

Y comparándolo con cualquier deporte, tan normal es defender a tu equipo, como también tiene que ser normal que defendamos nuestra religión. Debemos procurar que se nos oiga, mostrando nuestra alegría, nuestros principios, nuestro respeto en este mundo desnortado que cada vez necesita más seguir la verdadera estrella.

Si todos tenemos que llevar nuestra propia cruz, siendo creyentes o no, yo prefiero llevarla con Jesús que sin él. Será mucho más inteligente porque siempre será menos pesada.

No hace falta gente especial, solo gente normal que utilice la razón, el corazón; que desee la felicidad de los demás, que no sea egoísta, que piense, que sepa escuchar, hablar, mirar; que sea humana, que genere paz y alegría.

Al acabar quiero pedirle al Señor algo muy urgente: que despiertes entre los hombres y mujeres de nuestro tiempo el deseo de estar contigo, de hablarte, de escucharte, de conocerte, de descubrirte como el Dios de la vida, de la libertad, de la alegría, del amor. Porque además, tú nos dices que podemos dialogar contigo siempre que queramos, sin pasar por secretarios y en la hora que a nosotros nos venga bien.

Libro: "Si no crees en Dios, te doy su teléfono" (autor Paco Arango, Presidente de la Fundación Aladina).

Escribiendo este artículo me encontré con estas reflexiones: "Todo encuentro con Jesús nos debe llenar de gozo. Es necesario tener experiencias de Dios. La gente no nos va a preguntar lo que sabemos de Dios. Pero sí nos va a preguntar «a qué sabe Dios». ¿Qué pasa, qué se experimenta cuando Dios irrumpe en nuestra vida? ¿Cómo se ven las cosas y las personas? ¿Cómo se enfrenta uno a la vida desde la fe? Vamos a la vida, pero con nueva fuerza, con nueva luz, salimos equipados para que nada ni nadie nos pueda hundir. A veces se oye decir. ¿Qué te dan en Misa? Por supuesto que no te dan euros. Pero sí algo más importante. Me dan a Dios. Y con Dios una vida en plenitud". 

A Jesús nunca se le ocurrió comenzar una parábola en estos términos: “Se parece el Reino de los Cielos a unas plañideras que vienen de enterrar a un muerto…”. En cambio, en sus parábolas, resuena constantemente las palabras “boda” “asombro” “gran cosecha” “vino en abundancia” “banquete” "alegría" "curación" "amor".  Las bodas de Caná, al comienzo de su vida pública, nos están diciendo que “Jesús es la alegría de la vida”

"Señor, al acabar mi rato de oración contigo, he sentido que mi corazón se ensanchaba, sentía de cerca tu amor, me llenaba por dentro de una inmensa alegría. Con esta actitud, el mundo, la vida, el trabajo, tienen otro color. Señor, convénceme del todo de esta gran verdad: contigo se vive mucho mejor."

Muchas gracias por estar aquí y compartirlo. "Solo podemos iluminar el mundo si transmitimos luz""Solo podemos dejar huella con nuestra acción continua"

01.02.2026
Jesús Portilla
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Después de setenta años, os puedo decir que mi experiencia de vida avala estas enseñanzas y me siento enormemente agradecido de haberlas recibido.

 Jesús nos enseñó a vivir. Nos enseñó que es más importante callar que hablar; servir que presumir; ser, que poseer. Nos enseñó las esencias más genuinas del más puro humanismo.

Mejor callar que hablar. Cuántas veces se siente uno mal porque no ha sabido callarse, ha gritado, ha humillado, ha criticado.... Bueno yo al menos me siento mal cuando he hablado de más y no he sabido callarme. Y sí, es cierto que muchas veces habrá que hablar y defender las injusticias, pero siempre sabiendo hacerlo con educación y respeto.

Mejor servir que presumir. ¡Qué bien se siente uno cuando escucha con interés, cuando tiende la mano a otro, cuando ayuda a quien lo necesita, cuando enseña al que no sabe! Sin embargo cuando uno presume, se vanagloria, se engríe, se cree superior, y se ríe incluso de los que considera inferiores; tiene unos minutos de gloria sin darse cuenta de los que se ríen de él a sus espaldas. Yo me siento muy mal cuando alguna vez he actuado así.

Mejor ser que poseer. Todos deseamos tener cosas y además presumir de ellas ante los demás, pero insisto en lo mal que uno se siente cuando hace esto y la satisfacción que uno siente cuando sobre todo ha sido un buen hijo, un buen esposo, un buen padre, un buen abuelo, un buen amigo, un buen compañero, un buen jefe... habiendo actuado como el cargo y la responsabilidad le exigía en cada momento.

Hay que tener en cuenta que yo soy un tipo muy raro. Y no es que no cometa errores, cometo muchos de los que después tengo que arrepentirme e incluso pedir perdón; pero sí procuro, a veces con poco éxito, cumplir responsablemente con lo que exige mi propia persona allá donde esté y allá con quién esté y según lo que dicta mi conciencia, mis valores, mi moral, mi ética; en definitiva, mis principios.

Insisto, soy un tío muy raro, soy creyente y practicante, voy a misa casi todos los días, me confieso de mis faltas y me agarro a la fe. Pero os puedo decir que soy muy feliz a pesar de esos "grandes y absurdos sacrificios" que a mucha gente les puede suponer ser tan raro. Imaginaos setenta años así, procurando la autenticidad de vida.

Todos estamos llamados a iluminar, a ser luz en un mundo que se muere a oscuras. Pero cada uno sabrá lo que pone en el centro de su vida.

Me agarro a la fe porque es lo mejor que me ha pasado en mi vida, además de mi familia, e intento practicar esas enseñanzas para vivir, porque solo así es como se vive de verdad. Lo demás, es interpretar una papel que cuando se cierra el telón es verdad que la gente aplaude por nuestra representación, pero se acabó la historia y hay que inventarse otra para volver a vibrar por ese "éxito". 

No se dónde leí: El hombre, como el árbol, necesita de la profundidad de las raíces y de la inmensidad de los cielos para mantenerse en pie. Esa sed de trascendencia, de plenitud, de felicidad que todos sentimos en lo más íntimo de nuestro ser, nuestra sociedad actual la ha ahogado, hasta el punto de no saber ya para qué sirve. ¡Qué verdad!

También leía en una de mis lecturas diarias: "Hoy, Señor, vengo a pedirte que no sea ruin ni mezquino con los dones que Tú me has dado; que si he tenido la suerte de creer, no me guarde esta fe en el corazón encerrándola con llave. Que yo no me conforme con la luz que entra por la ventana de mi casa, sino que salga fuera, la comparta con los que viven en la calle y en la plaza, y la disfrute con todos en el corazón de la vida". Gracias, Señor, por esta meditación que me ha recordado que debo ser luz para los demás y que eso sólo lo voy a lograr si abro de par en par las ventanas de mi alma y dejo que tu luz entre a raudales dentro de mí. Yo no quiero alumbrar con esa lamparita pequeña que brilla en la noche; quiero alumbrar con ese sol radiante que eres Tú y llenas el día de belleza y esplendor.

Mantengamos vivas la verdaderas enseñanzas y viviremos bien y felices. Te lo dice un tipo raro y muy mayor...

Aunque tu luz sea la de una pequeña lamparita, no dejes de alumbrar.

Muchas gracias por estar aquí y compartirlo. "Solo podemos iluminar el mundo si transmitimos luz""Solo podemos dejar huella con nuestra acción continua"

08.01.2026
Jesús Portilla
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No serán nuestros éxitos, nuestro dinero, nuestro poder, nuestro currículum, solamente será el AMOR. ¿Pero a quién le importa esto ahora?

La verdad es que a mí sí me importa y cuando por las noches hago mi examen de conciencia, me pregunto por mi comportamiento en ese día: a quien he tratado mal, a cuantos he criticado, a quién he ayudado, a quién he menospreciado, qué he dejado de hacer...

Mi mujer y yo, llevamos cuarenta y cuatro años casados, más siete años de novios. total cincuenta y un año juntos; toda una vida. Cuando algunos dicen que esto es imposible ahora, yo me río porque demuestra el poco espíritu de sacrificio que se va a poner en ese amor y el poco amor que hay en esa relación.

Así pasa igualmente en las empresas; no importan nada las buenas relaciones ni el buen ambiente laboral, ni las personas. No importa la responsabilidad, la generosidad, la honestidad, abundando el engaño; y eso conlleva a la poca fidelidad de los trabajadores que se marchan a otra empresa porque sienten que allí no valen para nada sus dones y su entusiasmo y su corazón está vacío.

Sé que es difícil aprobar ese Examen Final con el que se logrará la plena felicidad, la felicidad eterna. Pero quiero seguir pidiendo a Dios ser mejor persona, esperando aprender de la escucha, de la palabra y de la mirada de Jesús en mi relación con los demás.

El día a día y cada uno de sus momentos tendrán sus pruebas y sus calificaciones, que lo mismo si en mi examen de conciencia nocturno, me iluminan para que el nuevo día pueda rectificar en mis ofensas de pensamiento, palabra, obra y omisión, el Jefe misericordioso me mirará con una sonrisa al ver que no me desvío del verdadero camino.

El problema es desfallecer, cansarse, hartarse de ser bueno y responsable, de hacer lo correcto, de hacer el bien cuando todo lo demás te exige menos y te causa mayor placer; cuando te ves tentado a coger la manzana del árbol prohibido sin importar las consecuencias de tus actos.

Me importa el Examen Final, claro que sí. Quiero aprobar, aunque sea habiendo copiado. Tal vez en este examen es donde se nos permite copiar sin echarnos fuera del aula. Copiar de aquellos que nos han soplado en qué consiste el examen, copiar de aquellos que han respondido con verdadero acierto a todas esas pruebas y preguntas que plantea una vida ejemplar, copiar de aquellos empollones que día tras día estudiaban el verdadero sentido de la vida y se apartaban de las juergas y despropósitos de los demás; copiar incluso de aquellos que provocaban las risas y las burlas por plantarse y decir que no ante las injusticias, las mentiras, las diferentes tentaciones o las propuestas peligrosas.

Pasamos toda la vida preparándonos para todo tipo de exámenes pero, ¿nos preparamos para la prueba definitiva, para el importante Examen Final? Todo examen requiere esfuerzo, sacrificio, trabajo, dedicación. Muchos hasta nos hacen llorar. Pero no olvidemos que los exámenes nos llevan a conseguir nuestros sueños.

A mí me importa aprobar ese gran Examen Final, porque es mi gran sueño. ¿El tuyo no? 

¡Ayudémonos entonces todos aquellos que queremos aprobarlo! Saquemos lo mejor de nosotros, todo lo bueno.

No serán nuestros éxitos, nuestro dinero, nuestro poder, nuestro currículum, solamente será el AMOR.

¡Ese sí que puede ser un buen propósito para este nuevo año y los venideros!

Muchas gracias por estar aquí y compartirlo. "Solo podemos iluminar el mundo si transmitimos luz""Solo podemos dejar huella con nuestra acción continua"